—¡Mierda, Corbin! Debes decírselo. No puedes ocultárselo. —Lo sé, lo sé —se llevó las manos a la cabeza, se sentía muy frustrado—. Pero no sé cómo decírselo —se giró para entrar a la habitación y se quedó de piedra. Jessica lo miraba con ojos llorosos. Corbin sintió que el mundo se le venía encima. —Cielo, yo… —balbuceó—, déjame explicártelo. Aaron, quien escuchaba al otro lado de la línea, cerró los ojos con fuerza al percatarse de lo sucedido. Jessica escuchó lo que Corbin dijo. Sin más, finalizó la llamada, deseando que su amigo tuviera la fortaleza de afrontar el lio que se le venía encima. Jessica dio un paso hacia atrás en cuanto Corbin trató de acercarse a ella. —Mi amor, por favor… —Dime que lo que acabo de escuchar no es cierto —lo interrumpió ella. —¿Qué fue lo que oíste

