Si le hubiesen preguntado el día de su boda, ¿Dónde te imaginas dentro de unos seis meses? De seguro él habría respondido: en casa, leyendo un buen libro, mientras su esposa preparaba té y August hacía de las suyas, revolviéndolo todo a su paso. Oyendo las carcajadas de ese pequeñín y las quejas de Jessica porque él dejaba que su hijo hiciera lo que quisiera. No allí, sentado frente a una mesa metálica en una sala de espera, mientras esperaba que uno de los guardias de la prisión femenina Eastwood Park le entregara a su hija. Jessica decidió acompañarlo a última hora. La idea de ver a Roxanne le puso los pelos de punta, pero debía apoyar a su esposo en las buenas y en las malas, sin importa cómo ni dónde. El silencio sepulcral del lugar, amenazó con acabar con la poca cordura que le qued

