Viendo que su hermano no regresaba, el mediano de los hijos decidió ir a por el agua de la vida, deseando convertirse también en el futuro rey. Siguió la misma ruta a través del bosque y también se vio sorprendido por el curioso duende.
– ¿A dónde vas? – le preguntó con su característica voz aguda.
– ¡A ti te lo voy a decir, enano preguntón! ¡Lárgate y déjame en paz!
El duende se apartó y, enfadado, le lanzó la misma maldición que a su hermano: le desvió hacia el profundo desfiladero entre las montañas, de donde no pudo escapar.
El hijo menor del rey estaba preocupado por sus hermanos. Los días pasaban, ninguno de los dos había regresado y la salud de su padre empeoraba por minutos y pensaba tengo que hacer algo no me puedo quedar aqui pero ahora que hare? la salud de mi padre empeora cada minuto y no se nada de mi hermanos, tengo que pensar en algo antes de que sea demasiado tarde y no se pueda hacer nada, el hermano menor dejo al papa al cuidado de una sirvienta y le dijo cuida a mi papa bien por favor saldre a buscara la cura y a mis hermanos