Cada año, el padre de Camila llevaba un ramo de flores a la tumba de su difunta esposa, lloraba y bebía allí. Le pedía perdón por haberle fallado como esposo, le pedía perdón por hacer sufrir a Camila, pero entonces al siguiente día aquellos sentimientos desaparecían por arte de magia o más bien de la sobriedad y volvía a sentir ese rencor por su hija. Ese odio que le salía tan natural. Era un cobarde y un canalla, lo sabía, pero tampoco le importaba, quería su venganza, quería sentir que alguien pagaban o cargaba con la responsabilidad de la muerte de su amada esposa. —Tengo que encontrar el modo de hacer pagar a esa maldita. Pensaba con insistencia, analizaba cual era la mejor manera de llegar a ella, pero no tenía pistas, porque para su mala fortuna, Danielle no tomo un bus en ning

