24. El Alfil en Movimiento.

4666 Palabras
Sylvie y Hunter la miraron, sorprendidos por la exagerada reacción de Rachel aunque la joven trató de mantener una expresión neutra para no provocar más a la evidentemente tensa mujer. - Mamá?- Hunter habló con una mezcla de incredulidad y molestia, colocando una mano protectora sobre las piezas. Rachel respiró hondo, cerrando los ojos por un momento para recomponerse, y mágicamente cuando volvió a abrirlos, su expresión era serena, casi afable, aunque sus ojos seguían reflejando una tensión contenida. - Discúlpenme, cariño.....si fuí algo tosca- dijo, suavizando su tono hasta hacerlo parecer casi amable- creo que me dejé llevar un poco, al ver que casi te vencen.... Hunter la observó con escepticismo, mientras Sylvie se limitaba a inclinar la cabeza en un gesto de aparente comprensión, aunque la excusa resultaba muy poco creíble era mejor conocer el siguiente movimiento antes de responder, lo que Rachel aprovecho inclinándose hacia el tablero, ajustando una pieza que habían quedado ligeramente fuera de lugar tras su arrebato, regalandole discretamente a la joven una mirada de desaprobación. - Lo siento- repitió apretando sus dientes entre si, en lo que simulaba una sonrisa- es solo que ví que estabas más concentrado en.....que estabas poco concentrado. - Así es el juego, mamá.....pero gracias por tu...... apoyo- respondió Hunter con un tono ácido que no pasó desapercibido. Rachel se enderezó, recuperando su elegancia habitual, pero no tuvo la mínima intención de moverse del costado de la mesa, se limitó a observarlos con un aire de superioridad cuidadosamente calculado. - Estaremos bien, mamá- repitió Hunter esperando que Rachel regresara a su sitio y les permitiera continuar con la partida. - Por supuesto, cariño, solo quiero asegurarme de que este sea un ambiente......productivo- sentenció, golpeando la mesa con sus perfiladas uñas. Sin embargo, la mujer no se movió ni un centímetro, de algún modo, comenzaba a estar segura que la relación entre Hunter y Sylvie había cruzado cualquier limite aceptable por lo que consideraba un deber casi primitivo mantener una ávida vigilancia, tal como una leona lista para defender su territorio ante el menor indicio de amenaza. Hunter suspiró, compartiendo con Sylvie una mirada de incrédulidad ante la obvia intención de no dejarlos en paz, pues a pesar de lo mucho que intentaba aparentar indiferencia, su mandíbula tensa delataba su frustración. - Creo que esto ya se acabó- murmuró Sylvie, levantándose con cuidado de su asiento con tono sereno, pero había tal determinación en sus palabras, que llamó la atención de madre e hijo. - Qué haces?- preguntó Hunter, alzando la mirada hacia ella, sorprendido por su repentina decisión. - Lo lamento, señor....pero esto ya nos ha tomado demasiado tiempo y yo debo regresar a mis actividades..... además las condiciones para jugar no son las más idóneas- respondió Sylvie, mirando a Rachel con un gesto educado pero firme, lo que dejaba en claro que sus palabras eran una acusación disfrazada de cortesía. - No estás cómoda?!, acaso es por mi?, porque esa no era mi intención- Rachel arqueó una ceja, esbozando una sonrisa que hasta el más ignorante sabría que no era sincera. Sylvie no respondió, simplemente empezó a recoger las piezas del tablero, para ella el juego había terminado y no necesitaba entablar una discusión con Rachel. - Qué haces?!- intervino Hunter tomando las manos de Sylvie entre las suyas, deteniendola. Lo que, por supuesto, opaco cualquier gesto amable en Rachel, quien frunció la boca al punto de casi pegarla con su nariz mientras miraba fijamente las manos unidas al centro del tablero. - Está bien- aclaró Sylvie soltando sus manos del agarre de Hunter- quizá otro día podamos continuar, en un ambiente más.... adecuado, además como ya le dije, debo continuar con mis deberes casi es hora de la comida. - Así es cariño, ella debe continuar con su trabajo, por el que le pagamos. - Jum!- soltó Sylvie con total sarcasmo. - Disculpa?, qué te resulta tannn..... irónico?!- cuestionó Rachel con desagrado, que ya no le interesaba disimular. - Nada señora, simplemente que si hiciera el trabajo por el que me pagan.....mis actividades serían muy diferentes- insinuó, recordándole las razones de su contratación. Rachel volvió a fingir su sonrisa pero en esta ocasión se vió obligada a guardar silencio pues cualquier respuesta que pudiera dar la dejaría a ella también en evidencia. Afortunadamente Sylvie actuó con prudencia, y siguió levantando las piezas del ajedrez hasta que el último peón fue colocado en el estuche de caoba, bajó la atenta mirada de Hunter y su madre, fue hasta que acabó, que Rachel regresó a su asiento pero solo por su copa de vino, lo que no evitó que siguiera atenta a su vigilancia. Aunque si fue suficiente para que Hunter aprovechará ese pequeño descuido, inclinándose más cerca de ella, con una sonrisa que era una promesa velada. - Sabes que esto no termina aquí, verdad?murmuró tratando de ser discreto, mientras sus ojos buscaban los de Sylvie, que le sostuvo la mirada, y una chispa de desafío brilló en sus ojos. - Espero que no- respondió con el mismo tono bajo y con una dulzura que rozaba en lo provocador. Pero justo cuando Hunter se disponía a responder a su provocación, Sylvie se irguió, rompiendo el contacto visual, dándole a su rostro esa serenidad imperturbable que tanto desconcertaba a Rachel y sin dar más explicaciones, aliso su falda con calma antes de caminar hacia la entrada de la casa. Hunter no tuvo más remedio que observar cómo desaparecía en el interior de la casa, conteniendo su frustración mientras Rachel sonreía triunfante observando el mismo camino que su hijo, pero apenas cualquier rastro de Sylvie se perdió, giró la cabeza hacia su madre, clavando en ella una mirada que declaraba abiertamente su irritación. - Realmente era necesario todo esto?- le preguntó con tono que evidenciaba todo su reproche. Sin embargo, la mujer permaneció imperturbable, apenas y bebió un sorbo de su vino mientras se acercaba de nuevo hacía la mesa, mirando a su hijo con una expresión que combinaba una fingida inocencia pero que celebraba un silencioso triunfo. - Ah, cariño, no vas a culparme porque ella tiene tareas que atender o si? Hunter tenía y quería decir demasiadas cosas, algunas de ellas no eran muy agradables pero cualquier reproche que pudiera hacerle solo la provocaría más, haciendo que terminara desquitandose con Sylvie, y eso no podía ni pensaba permitirlo. - Entonces ya estás satisfecha?- preguntó con voz baja, pero dejando en claro su reprobación. Rachel de nuevo solo se limitó a tomar un sorbo de su vino, como si la escena que provocó no tuviera importancia alguna o peor aún, no fuera su responsabilidad. - No, porque tu crees que lo hice con intención. Hunter soltó un pesado suspiro conteniendo las enormes ganas de gritarle a su madre que estaba llegando peligrosamente a cualquier limite aceptable para él, pero ya se había cansado de las inútiles discusiones y de la incansable necedad e intervención de Rachel, y de lo difícil que sería liberarse de ella. Así que sin más rodo su silla, alejándose para intentar encontrar en su habitación la calma suficiente que le permitiera hallar una solución a su insostenible situación que evidentemente solo iba a complicarse con el paso del tiempo. La casa volvió a hundirse en un sepulcral silencio que no había existido desde la llegada de Sylvie, Hunter permaneció recluido en su habitación durante horas, incapaz de lidiar con el peso de su propio enfado y sin poder ver a su novia, lo que supuso, se debía a Rachel, sin embargo, aún no eta momento de enfrentarla y con total pesar se resignó. No fue sino hasta la hora de la comida que se vio obligado a salir al comedor, donde su madre ya lo esperaba con una sonrisa demasiado amigable para que Hunter pudiera sentirla como genuina pero sin importar los intentos de la mujer por iniciar una conversación, él apenas murmuraba respuestas, dejando que el silencio se impusiera, apenas y habló lo suficiente para averiguar donde estaba Sylvie pues después de su inesperada huida no supo más de ella y dado el frágil estado en que todo se encontraba, su único objetivo era evitar ahuyentar a su novia. Por lo que se conformo con la explicación que Rachel le dió, asegurando que se había encargado de algunos pendientes personales en su agencia de contratación; parecía algo muy rebuscado para ser mentira y lo creyó, esperando por la noche poder hablar y pasar un necesario tiempo a solas con ella. El panorama en la casa no mejoró hasta la cena, cuando George, llegó a casa, aunque en lugar de una cálida bienvenida, fue recibido por un ambiente de tensión que fue evidente apenas cruzó el umbral de la entrada principal. Sin importar lo mucho que Rachel intentaba parecer la anfitriona perfecta, fingiendo una alegría forzada mientras servía el vino, George llevaba mucho tiempo a su lado para saber que esto no era más que un burdo acto por parte de su esposa, y no hacía falta más que ver la escena completa, Hunter tenía el ceño fruncido, evitando a toda costa la mirada de su madre, y Rachel, lanzándole miradas furtivas como si intentara obligarlo a fingir serenidad y alegría; hasta que finalmente, el hombre mayor se cansó del absurdo circo, rompiendo el silencio. - Ya me van a decir qué sucede?- preguntó con calma, aunque su tono demostraba autoridad. Sus ojos se posaron primero en Hunter y luego en Rachel, esperando una explicación, por supuesto que su esposa respondió con rapidez, como si hubiera estado esperando la pregunta. - Nada grave, solo que nuestro hijo parece estar algo.....indispuesto- dijo, agitando una mano con ligereza, como si eso fuera suficiente para desviar la atención, pero no sería así, y fue obvio cuando Hunter dejó escapar un resoplido sarcástico, mientras George fruncía el ceño. - Indispuesto? - repitió con incrédulidad- y tienes algo que ver con eso? La sonrisa de Rachel se desvaneció ante la culpa que su esposo también parecía achacarle cuando ella lo único que buscaba era el bienestar de su hijo. - Es natural que quieras buscar culpables, George, pero no hay nada que resolver, es solo que.....bueno, creo que Sylvie está ejerciendo más presión de la necesaria sobre Hunter- y seguía en su afán de desviar esa atención hacia Sylvie, a quien ya responsabilizaba de todo. - Ella no es la culpable y lo sabes- debatió su hijo de inmediato con suma agresividad, que sorprendio hasta a su madre, que de sobra conocía sus arrebatos- y por cierto, dónde está ella?, no la veo desde la comida. Rachel se acomodó en su asiento algo nerviosa mientras desviaba toda su atención hacia la comida en su plato, lo que llamó aún más la atención de Hunter. - Dónde esta Sylvie?!- repitió apenas clavando sus amenazantes ojos en Rachel quien se limitó a ver a George esperando que interviniera para cambiar el rumbo de la conversación. Lo que para su desgracia no ocurrió, por lo que comprendió que debía dar una explicación; con total elegancia y calma se limpió la comisura de los labios, dejando a lado de su plato la servilleta y soltando un leve suspiro, sonrió con aparente amabilidad pero su gesto ocultaba un orgullo casi maquiavélico por lo que estaba a punto de confesar. - Decidí que ella debía tomarse unos días de descanso, lo que no lo ha hecho desde que llegó- Hunter levantó la cabeza de golpe mientras sus ojos ardian con absoluta indignación ante la casual confesión. - Qué?!- exclamó, con una voz furica que apenas lograba contener- la corriste?!- y evidentemente Hunter estaba furioso ante esa posibilidad y lo mucho que apretaba su cuchillo era una muestra más que contundente. - No la despedí...... simplemente le sugerí que se tomara unos días para descansar- corrigió Rachel, manteniendo su tono sereno- Hunter, cariño, todos necesitamos un poco de espacio de vez en cuando, solo estoy pensando en tu bienestar. George cerró los ojos mientras se frotaba la frente, el hombre trataba de mantener la calma creyendo que su esposa tendría sus razones para lo que hizo y tal vez, aunque era un poco ingenuo, eran válidas. - Por qué?!- escupió Hunter con tanta molestia que su semblante se estaba tornado demasiado rojo y su respiración se agitaba ya sin control. - Porque desde que llegó..... bueno no tomaba un descanso y esta tarde se lo sugerí y ella aceptó muy complacida.....como verás querido, no todo es mi culpa. - Por supuesto, después de tu espectáculo de esta tarde, no podía ser diferente.....- reclamó apretando su cuchillo con tal fuerza que estaba a punto de doblarse. Mientras Rachel mantenía esa postura tranquila y confiada que sostenía con una sonrisa; pero Hunter tenía mucho que decir y no era nada amable aunque primero averiguaría que tan cierto era eso de que no fue despedida y que Sylvie aceptó de muy buen ánimo, como aseguraba su madre. - La despediste, no es así?!- cuestionó nuevamente con rabia. - Ya te dije que no, Hunter, no es para tanto, solo es un fin de semana de descanso y Sylvie aceptó con total comprensión, es una joven sensata, deberías seguir su ejemplo. Sin embargo, esa explicación no resultaba totalmente convincente para él, sobre todo porque sabía que Sylvie no se hubiera ido sin avisarle, y si no podía obtener la verdadera respuesta con su madre, la buscaría con su novia. - Esto no se va a quedar así- dijo y acto seguido arrojó sus cubiertos y servilleta con violencia contra la mesa provocando que se estrellaran contra la jarra de cafe, rompiéndola y sin mayor explicación abandonó el comedor. George soltó un suspiro pesado, se pasó una mano por la frente antes de mirar a Rachel con una mezcla de cansancio y desaprobación, pues ahora era su turno de pedir explicaciones. - De verdad era necesario, Rachel? Ella tomó su taza de café con esa tranquilidad y porte que tanto la caracterizaba, incluso en los momentos de conflicto, y dio un sorbo lento antes de dignarse a responder. - A veces, hay que tomar decisiones difíciles por el bien de la familia- sentenció, aunque su mirada hacia la puerta, por donde había salido Hunter, sugería que estaba preocupada por la reacción de su hijo. - Y por qué tomaste esa decisión? - No me agrada la relación que esa mujer tiene con mi hijo- admitió con un evidente desden en su voz- es demasiado.....cercana y no puedo permitir que esto continúe. - Y qué tipo de relación es esa?, según tú- pero el condescendiente tono de George no pudo pasar desapercibido para su esposa. - Una relación muy inapropiada!! - Por qué lo sería? - Porque creo que hay algo más íntimo y afectuoso entre ellos y esa mujer no es la adecuada para mi hijo, ella es... es....es....es una prostituta y mi hijo merece una princesa!!! - Creo?!- repitió George incrédulo. - Si, creo.....estoy casi segura que así es. - De verdad?!- el hombre no lograba entender las razones y su absurda justificación. - Si..... George negó con la cabeza, en verdad trataba y se esforzaba por entender los motivos de su esposa y darles validez pero ella lo hacía imposible. - Bien, supongamos que así es....y tienes pruebas?, algo que justifique esa desconfianza?- Rachel alzó la barbilla, adoptando un aire desafiante pues lo que tenía le resultaría absurdo a su esposo y ella lo sabía. - No necesito pruebas, mi instinto de madre me lo dice. George se inclinó hacia la mujer, apoyando los codos sobre la mesa con una mirada severa, pero su explicación era ridícula hasta para ella. - Rachel, te estás escuchando?, de verdad armaste todo esto basándote simplemente en tu instinto materno?!- pero la incredulidad del hombre ya era muy evidente en sus gestos y en su voz. - Puedes cuestionar cualquier actitud mía pero mi instinto materno nunca ha fallado y lo sabes- replicó con mucho orgullo. - Te concedo eso....pero vas a justificar todo esto basándote en tu instinto?, porque si lo haces, será mejor que estés preparada para lo que venga- Rachel frunció el ceño, visiblemente molesta por la falta de apoyo de su esposo. - Y qué sugieres entonces?, que me quede de brazos cruzados mientras esa mujer manipula a nuestro hijo?- George dejó escapar una risa breve, carente de humor ante una respuesta tan simplista - Manipularlo?.....uhu....Rachel, en primera tu hijo no es un niño, y menos uno que se deje manipular, ya deberías saberlo..... además fuimos nosotros quienes trajimos a Sylvie a su vida, nosotros la contratamos para ayudarlo a lidiar con su trauma, para que pudiera empezar a vivir de nuevo, y ahora quieres culparla porque está haciendo bien su trabajo?- y ese argumento fue suficiente para que Rachel se sintiera incapaz de refutarlo, pero tampoco estaba dispuesta a ceder. - Esto no era lo que esperábamos. - Probablemente, no- concedió George, reclinándose en su silla. - Entonces hay que remediarlo. - Pero esta no es la forma. - Y cuál es según tú? - Hablar con ella, saber que ha hecho y los avances que ha tenido..... averiguar antes de lanzarnos al vacío sin saber, sin tener pruebas y con tu instinto materno como único argumento. - Nunca lo admitira- exclamó muy segura como si ya supiera que Sylvie lo negaría todo. - Entonces pregúntale a Hunter. - Y crees que lo va a admitir?- indagó con sarcasmo- crees que él me dirá algo?, acabas de ver cómo reacciona, está enfadado y molesto como si todo esto fuera mi culpa. George guardó silencio unos instantes pero no porque se hubiera quedado sin argumento, sino porque básicamente no podía negar que todo esto que estaban viviendo sí era responsabilidad de Rachel y de su exagerado amor materno. - Es nuestra culpa- dijo con resignación- te guste o no, es nuestra culpa....no puedes ignorar nuestra responsabilidad en esto, y si vas y lo confrontas tendremos que admitirlo. - No si logramos que ella se vaya antes- George negó con la cabeza ante la facilidad con la que su esposa intentaba resolverlo todo. - Estás consciente de que él no se quedará tranquilo, cierto? - Eventualmente lo olvidará. - Y caerá otra vez en depresión y tendremos los mismos problemas de siempre hasta que se canse y acabe con todo.....ese es tu plan? - Al menos es mejor que sentarme a ver como mi hijo tiene una relación con una prostituta. - No sabes si eso es cierto o si simplemente está haciendo su trabajo. - No pienso correr el riesgo de averiguarlo. - Hunter no lo va a entender y solo lo harás enfadar más- para Rachel eso fue demasiado pues si algo le dolía era la indiferencia o la molestia de su hijo para con ella. - Entonces le diré la verdad. - Bien, que nos odié a todos!!!- exclamó con sarcasmo- porque a ella la despedira pero a nosotros nos culpará y nos odiara, no querrá volver a vernos y con justa razón- Rachel lo miró con una mezcla de frustración y preocupación, pero lo que su esposo aseguraba era el panorama más lógico. - Y qué sugieres que haga? George la miro con un poco de lástima entendía y comprendía el dolor de Rachel, aunque no quisiera admitirlo, él también comenzaba a sentirse un poco inquieto por lo que la presencia de Sylvie estaba ocasionando en sus vidas y lo que ocasionaría cuando la verdad saliera a la luz pero sus opciones, por el momento, eran muy limitadas y tenían que encontrar la forma de evitar el mayor daño posible. - Si realmente crees que algo está pasando entre ellos, háblalo con Hunter, pero hazlo con la verdad y prepárate para asumir las consecuencias, porque no somos inocentes en esto. Rachel apartó la mirada, fijándola en la taza de café frente a ella, pero ahora su semblante tan firme ya parecía menos seguro. - Esto no va a terminar bien, George. - No, quizás no- respondió él, poniéndose de pie- pero al menos, esta vez, no seremos nosotros quienes mientan. Rachel se quedó completamente sola en aquel gran comedor, convencida aún, a pesar de las palabras de George, de que tenía la razón y que lo que estaba haciendo solo era por el bienestar de su hijo, ante el que no planeaba detenerse por nada ni por nadie, y ya estaba planeando su siguiente movimiento. Por su parte Hunter en su habitación estaba intentando desesperadamente comunicarse con Sylvie, en este punto su mente era un completo caos que se debatía entre la ira y la incertidumbre, el pobre hombre tenía que escuchar su voz, confirmar que lo que su madre había dicho era verdad: que se trataba solo de un descanso y no de algo definitivo. Sin embargo, la suerte no estaba de su lado, por más intentos que hacía, la llamada no lograba conectarse; una y otra vez, terminaba en el buzón de voz o simplemente se cortaba antes de siquiera tener tono, y la frustración ya empezaba a consumirlo, su cuerpo mismo lo estaba sintiendo cuando sus manos temblaron ligeramente al marcar una vez más el número. Finalmente, cuando estaba a punto de rendirse, la llamada se conectó, al otro lado de la línea la voz serena de Sylvie rompió el tenso silencio. - Hola- Hunter exhaló con fuerza, sintiendo un alivio abrumador cuando escucho su voz. - Sylvie, soy yo, Hunter- dijo rápidamente, pues creyó que ella podía colgar- por qué te fuiste?, acaso mi madre te obligó? Hubo una breve pausa, y por un momento temió lo peor, afortunadamente Sylvie respondió con un tono tranquilo. - No me obligó. - Entonces, por qué te fuiste?- preguntó con desesperación- necesito que estes aquí!!- declaró con firmeza, esperando que eso la hiciera volver- Sylvie suspiró, antes de responder pero necesitaba elegir sus palabras con mucho cuidado o desataría una guerra en aquella casa. - Necesitaba un descanso.....creo que todos lo necesitamos- confesó con alivio pues la constante vigilancia de Rachel comenzaba a preocuparla- tu madre esta..... esta un poco susceptible y creo que todos necesitamos espacio para respirar- y ante tal declaración Hunter apretó los dientes, sintiendo una mezcla de alivio y frustración. - Eso es todo?, un par de dias de descanso, cierto?- cuestiono algo temeroso pues aún creía que podían engañarlo y que el regreso de Sylvie nunca ocurriría. - Eso es todo- respondió con suavidad. - Lo juras? - Jajaja.....necesitas que te lo jure?, acaso no confias en mi? - En ti si pero no en lo que mi mamá pudo haberte dicho. Sylvie se mordió el labio mientras una satisfecha sonrisa aparecia en su rostro, absurdamente creyó que Hunter no la buscaria o que su madre terminaría convenciendolo de resignarse a su ausencia, pero acababa de comprobar que su relación iba más allá. - Te juro que voy a volver..... además aún hay una partida pendiente que terminar. - Eso espero, porque sí, tenemos una partida pendiente... y me muero de ganas de abrir tus líneas y penetrar tus defensas- declaró con un descarado doble sentido. La respuesta la tomó por sorpresa, arrancándole una risa sincera que intentó contener en vano al ser muy consciente de las intenciones de Hunter pero negar que le gustaba, sería una absoluta mentira. - Ese es un movimiento muy arriesgado- Sylvie declaró con un tono juguetón y travieso- además, no creo que el rey pueda hacerlo. - Y quién más si no el rey?- contraatacó Hunter con la misma picardía- solo el rey tiene el privilegio de abrir tus líneas.....no te atrevas a insinuar que alguien más podría intentarlo. Sylvie se rió, dejándose caer contra su cama mientras jugueteaba con el borde de su sábana, disfrutando del descarado intercambio. - Entonces, el rey está tan seguro de que puede conquistarme?- preguntó, añadiendo un toque provocador a su voz- no olvides que mi reina sigue defendiendo las casillas clave. - No es problema para mí- argumento rápidamente, con una mezcla de desafío y diversión- soy muy bueno para anticiparme a las jugadas de la reina.....y hacer que se rinda por voluntad propia- Sylvie negó con la cabeza, mordiéndose el labio para contener otra risa, pero no podía ocultar cuánto disfrutaba esto. - Y qué harás si la reina decide tomar el control?- susurró, alargando las palabras con una descarada provocación, dejando que su voz aterciopelada recorriera la línea, Hunter dejó escapar una risa baja, que hizo que Sylvie sintiera un calor inesperado recorrerle el cuerpo. - Si la reina quiere tomar el control.....- hizo una pausa intencional- sería muy interesante y satisfactorio conocer sus habilidades pero primero tendrá que demostrar que está a la altura, aunque al final... ya sabes cómo termina. - Ah, sí? - lo retó, frotando sus piernas entre si, como si él estuviera viéndola- y cómo termina?- Hunter dejó que su voz bajara, volviendola más grave y colmada de deseo. - La reina puede ser poderosa.....pero el rey siempre sabe cómo hacerla sucumbir- y ese doble sentido la hizo soltar un suave gemido, apenas audible, pero suficiente para que él lo percibiera. Sylvie inhaló profundamente, su corazón estaba latiendo con fuerza ante el descaro que compartían con tanta naturalidad, que parecía no era la primera vez que lo hacían. - Sucumbir?- replicó con desafío, aunque ya sentía que llevaba las de perder- quizá olvidaste que la reina es la pieza más peligrosa del tablero. Hunter solo se rió, sin embargo, había una confianza abrumadora en él que hizo que Sylvie sintiera un escalofrío recorrer su cuerpo, provocándole otro suave gemido que lo alentó aún mas. - Lo es, pero también la más tentadora y el rey... sabe exactamente cómo manejarla. - Manejarla?- la joven dejó escapar una risa que intentaba sonar segura, pero su voz ya traicionaba el efecto que él tenía sobre ella- creo que estás subestimando mi juego....tal vez esta partida termine con la reina tomando el jaque mate. - Si eso ocurre, será porque el rey lo permitió y estoy dispuesto a correr el riesgo- replicó él, tan seductoramente que Sylvie sintió como si sus palabras pudieran acariciarla- pero antes de que eso pase......voy a explorar cada línea de tu defensa, tomare cada una de tus casillas......quiero conocer cada rincón de tu tablero hasta que no quede más que rendirte al ataque del rey. Y finalmente sintió cómo el calor se acumulaba sin piedad entre sus piernas , mientras su respiración se volvía un poco más pesada, ocultando los leves gemidos que empezaron a agobiarla. -Tendrás que ser cuidadoso, Hunter- se obligó a responder con una voz aún más cargada de sensualidad- una jugada mal calculada, y podrías quedar completamente expuesto. - Oh, Sylvie......- exclamó con tal intensidad que la hizo estremecerse al otro lado de la línea- no tienes idea de cuánto disfruto la idea de exponerme por completo.....pero ten cuidado, cuando llegue el jaque mate, tú serás la que ruegue por el próximo movimiento. La joven le regaló un último y muy sonoro gemido, pero las palabras de Hunter se habían colado en cada parte de su ser haciéndola desear estar a su lado, entregándose al amor como solo ellos dos podían hacerlo. - Disfruta de tu descanso, caballito......pero te advierto que esta partida......va a terminar en mi tablero- repuso con excesiva seguridad. - Estoy muy segura de que mi oso lo va a intentar....- Sylvie soltó una última risa antes de despedirse, el corazón le latía a mil por hora y estaba más que extasiada por su interesante "encuentro" y mientras colgaba no pudo evitar pensar que extrañaba sus juegos, en más de un sentido. Y aunque su conversación sonó natural y fluida, el peso de la ausencia era muy evidente para ambos, sin embargo el saber que la distancia no menguaba su afecto era un pequeño consuelo que les daría la fuerza que necesitaban para enfrentar lo que estaba por venir.
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