Hunter no pudo evitar que esos pensamientos lo atormentaran el resto del día, sin importar que su corazón le dijera lo contrario, no podía sacudirse la sensación de que, en el fondo, su condición siempre lo haría menos ante los ojos del mundo y, peor aún, ante los de Sylvie y aunque hasta el momento ella no le había dado motivos para dudar de sus sentimientos, el agobio lo llevaba a preguntarse si realmente era suficiente para ella y para cualquier vida que soñaran juntos.
La sola idea de que tarde o temprano Sylvie terminara cansándose de él era demasiado aterradora, incluso en este momento no dejaba de pensar con quién estaría o lo qué estaba haciendo, ella sonaba muy alegre y risueña para restarle cualquier importancia, algo que no había visto en el tiempo que llevaba trabajando con su familia, y que eventualmente se volvería necesario, después de todo era consciente que su relación implicaba más complicaciones de las que cualquier otra pareja enfrentaría y aunque quisiera, pocas opciones tenía.
Pero sabía que la mayor complicación sería su madre, quien no haría más fácil su relación, al contrario, buscaria el modo de evitar o interferir en cualquier oportunidad y el deshacerse de Sylvie; y traer a Grace lo dejaba muy claro pues Rachel prefería verlo envuelto en un matrimonio sin amor y por conveniencia que saberlo con alguien como su novia.
Hunter no pudo evitar pensar en todo lo que su madre sería capaz de hacer sin hallarle una salida cordial para todos, pero poco a poco fue sintiendo los estragos de la arrebatada mañana, los acontecimientos lo habían dejado exhausto, pero más que el cansancio físico era el peso emocional lo que lo tenía abatido, el hombre se recargó contra el respaldo de su silla, sintiendo que enfrentaba una batalla ya perdida contra su propia realidad.
Pero en ese punto ya no tenía ánimos para pensar, de todos modos, cualquier alternativa que pudiera considerar terminaba igual, y todo lo que ya podía sentir era un insostenible sueño, así que con un último esfuerzo, rodó su silla hacia su cama y se dejó caer en ella, sin ningún cuidado.
El sueño llegó tan rápido como una válvula de escape para su agitada mente, provocando que no despertara hasta la madrugada, fue una ligera caricia y un leve beso lo que le provocó un repentino sobresalto, Hunter se incorporó de golpe, desorientado, con el corazón latiendo acelerado por la sorpresa solo para describir un presencia que definitivamente no esperaba.
Ahí estaba Sylvie, de pie al lado de su cama, su figura iluminada tenuemente por la luz que se colaba con sutileza por las cortinas, la joven llevaba una bata negra de satén que llegaba hasta los tobillos y su cabello aún estaba ligeramente húmedo, como si recién hubiera salido de la ducha.
- Qué haces aquí?- preguntó Hunter, con una voz ronca por el sueño, pero aún delatando cierto enfado.
- Te dije que no podía estar lejos de ti por mucho tiempo- respondió con suavidad mientras se acercaba a él.
Hunter la miró sin poder decir nada más, su sorpresa se mezcló con una oleada de alivio y emoción, sin embargo, sus celos también eran latentes por lo que a pesar de la alegría que sentía por verla, su semblante se endureció.
- Pensé que tardarías más en regresar..... después de todo te escuchabas muy contenta.
- Hum.....te lo dije, ya te extrañaba- indicó nuevamente Sylvie con una sonrisa de fascinación pues los celos de Hunter lejos de resultar molestos eran como los de un niño pequeño- además....- la mujer se enderezó dando un par de pasos hacia atras mientras comenzaba a desabrochar el cordón de la bata- quería mostrarte lo que compré para tí- repuso con un seductor tono de voz dejando caer la prenda al piso.
El cuerpo de Sylvie mostró un perfecto coordinado de lencería de satén que apenas cubría lo estrictamente necesario, lo que la hacía lucir muy sensual y provocativa; y Hunter encantado hubiera respondido de inmediato, bajo otra circunstancia, sin embargo, en este momento no podía dejar de pensar en las personas que la habían acompañado a comprar ese coordinado, además de que no podía sacar de su cabeza el hecho de que esos hombres pudieron haberla visto o siendo muy simplista, que ya estuvieran imaginado como se veía.
Así que contra cada fibra de su ser giró su rostro levemente para evitar verla y caer en la tentación, Sylvie se mordió el labio ante tal reacción pero no podía negar que le encantaba así que rápidamente y, sin darle tiempo para reaccionar, se subió encima de él sentándose a horcajadas, y en cuanto Hunter levantó la cabeza sorprendido por el acto, la joven se aferró a su cuello.
- No te gusta tu regalo?!- le preguntó coquetamente cerca de los labios pues sabía que aunque quisiera negarlo, su cuerpo ya estaba reaccionando y ella podía sentirlo rozando entre sus piernas- porque si no te gusta puedo quitármelo!!
- Si a tu amigo le gustó por qué debería importar mi opinión- reclamó eludiendo la mirada de Sylvie.
- Tu opinión es la que más importa!!!
- Entonces hubieras ido conmigo!!!
- Pero era una sorpresa!!- dijo con un pequeño puchero.
- Y aún así debiste pensar más en mi y no en....tu amigo!!
- Si así te sintes......tal vez si debería quitármelo, no crees?!- Sylvie llevó sus manos hacia sus pechos con la intención de desabrochar el sensual liston que sujetaba la prenda.
Hunter la miró directamente a los ojos, debatiéndose entre ceder a sus impulsos o seguir molesto, desgraciadamente para él, Sylvie sabía perfectamente como ayudarlo a decidir.
- Hunter......no importa con quién esté o dónde esté, nadie puede ocupar tu lugar- dijó finalmente, con una voz colmada de ternura y pasión.
Y efectivamente, la declaración funcionó tal como ella esperaba, de inmediato Hunter la sujetó de la cintura atrayéndola hacia su torso con demasiado ímpetu tanto que la obligó a soltar un ligero jadeo.
- Eres mía, solo mía y no quiero que ningún otro te imagine siquiera.....me perteneces- el hombre la miró directamente a los ojos sintiendo finalmente la profundidad de su afecto hacia ella y lo importante que este era- Te Amo!!- declaró con algo de temor pero era lo que sentía y estaba muy seguro de que por primera vez en su vida esa pequeña frase tenía un significado muy profundo y real, uno que no volvería a tener con ninguna otra mujer en el mundo.
Sylvie lo miró con la sorpresa reflejada en su rostro pues jamás creyó que su relación llegara a este punto, pero de alguna manera aún creía que podía estar soñando.
- Qué dijiste?!- preguntó apenas en un susurro, era como si necesitara escucharlo una vez más para asegurarse de que no era un sueño.
- Que Te Amo!!
El rostro de la joven comenzó a convulsionar, yendo de la felicidad al llanto, y de la alegría a la confusión e incrédulidad, ella jamás creyó que escuchar tales palabras de labios de Hunter sonaria y se sintiera tan bien pero la sensación era algo que simplemente rebasaba cualquier límite imaginable.
- Sylvie....- susurro, esperando escuchar el mismo sentimiento.
Sin embargo, ella se aferró a él escondiendo su rostro en el cuello de su hombre dejando que las lágrimas rodaran libremente por sus mejillas, pero toda ella era un torrente de emociones que no podía contener.
- Hunter…....- susurró mientras rodeaba su cuello con los brazos, apoyando su frente contra la de él y una sonrisa temblorosa comenzaba a formarse en sus labios- yo también Te Amo- y aunque era consciente que aún había muchas cosas que resolver, esta declaración era tan necesaria para ella como probablemente lo fue para él.
Hunter cerró los ojos dejando que las palabras de Sylvie calaran profundamente en su alma, y eso basto para que todo lo demás desapareciera, todas las dudas, los temores, las inseguridades, todo desapareció momentáneamente.
De inmediato, el hombre buscó los labios de Sylvie con desesperación, el contacto era casi prodigioso, los labios de Hunter se movían con delicadeza pero con una firmeza que expresaba claramente todos sus sentimientos y lo mucho que la deseaba.
Y ella respondió con la misma intensidad, dejando que el momento la envolviera por completo, sus manos subieron instintivamente para acariciar el rostro de Hunter, sintiendo la calidez de su piel mientras él la sostenía con fuerza, como si temiera que pudiera desaparecer.
En esa danza casi hipnotica que compartían estaba todo, la conexión que habían construido, las emociones reprimidas, y el amor que ahora fluía libremente entre ellos.
Hasta que finalmente se saciaron, ambos estaban sin aliento, sus frentes apenas tocándose mientras trataban de asimilar lo que acababa de suceder, Hunter la miró con una mezcla de asombro y adoración, mientras Sylvie esbozaba una sonrisa que hablaba más que mil palabras.
- Sabes....- repuso el hombre con un profundo tono de voz- sigo molesto por la lencería......creo que si deberías quitartela- y acto seguido comenzó a desanudar las tiras del sostén que se unían en la punta, por debajo de sus senos.
Sylvie soltó una suave carcajada pues el tono de voz de Hunter dejaba en claro que ya no estaba molesto por la ropa sino que sus intenciones eran desprenderla de ellas.
- Si así lo quieres!!!- exclamó con sensualidad y sin más demora se deshizo de la lencería dejando que el apasionado momento los envolviera hasta el orgasmo más dulce.
Dos cuerpos saciados de entregarse cayeron exhaustos casi de madrugada pero la sensación de este encuentro era muy diferente a los anteriores, pues en cada beso, cada caricia y cada posición se dejó en claro el amor que compartían.
Desgraciadamente el sueño que venció a Sylvie después de tan dulce momento no pudo ser compartido por Hunter, el hombre se recostó sosteniendo a su novia contra su torso, pero cesa dulce y tierna imagen que le daban sus ojos cerrados y las mejillas aún enrojecidas por el placer que compartieron mientras su suave respiración apenas y era perceptible, lo pusieron frente a un panorama que había intentado ignorar; su mirada entonces, se perdió en el elegante techo gris pálido, pensando en lo difícil que sería vivir esta relación.
Y no solo era por su madre, a ella sabía que eventualmente iba a enfrentarla para defender su amor, a pesar de que eso significara abandonar esta casa, sin embargo, el irse con Sylvie implicaba más de lo que su miedo le permitia aceptar.
Hunter no podía dejar de pensar en todos los cuidados que su novia iba a tener que proveerle y a pesar de que nunca se quejó, no podía evitar sentir que ese nivel de dependencia sería una carga, cada día dependería de su ayuda para cosas que otros daban por sentado y aunque confiaba en su amor, temía que esa dependencia acabara desgastando su relación.
No deseaba ni siquiera imaginar una vida en la que Sylvie no formará parte, o peor aún, se negaba a considerar la posibilidad de que terminará odiandolo, necesitaba encontrar una solución.
Apenas y se movió ligeramente en la cama y extendió el brazo hacia la mesa de noche, donde estaba su vieja tablet, hacía tiempo que no la usaba, ni para tareas básicas, pero ahora la necesitaba con desesperación.
Durante largo rato se perdió investigando opciones que había evitado considerar durante este tiempo, avances en tratamientos para lesiones medulares, cirugías experimentales, terapias innovadoras, sabía que cualquier intervención traería riesgos, desde complicaciones médicas hasta la posibilidad de no obtener ninguna mejora significativa o terminar en peor situación, pero la idea de intentar algo, cualquier cosa, por Sylvie y por la vida que soñaba junto a ella, lo llenaba de una mezcla de esperanza y temor.
Poco a poco fue revisando sus opciones, con ilusión leía las implicaciones y la probabilidad de éxito en su caso particular pero pronto decaia al darse cuenta de lo difícil que sería o la farsa que escondían; lentamente y sin darse cuenta sus opciones fueron desapareciendo frente a sus ojos, haciendole creer que su vida hasta el momento no era más que la antesala de lo que tendría que aceptar.
Y necesitaba con urgencia encontrar una solución, aferrarse a algo que le diera al menos la posibilidad de ser considerado viable, y de pronto, las palabras "cirugía reconstructiva para la médula espinal" aparecieron en la pantalla, Hunter se quedó mirándolas, indeciso, no sería fácil después de tantos y tan rápidos desengaños, además la poca información que tenía le demostró que no había garantías, sin embargo, por primera vez en mucho tiempo, sintió que tenía una posibilidad, una pequeña luz al final del túnel y por Sylvie, y por su propia dignidad, estaba dispuesto a explorarla.
Buscó e investigó cuánto pudo, no se detuvo en escarbar en el detalle más mínimo que pudiera resultar alentador o delatar un fraude, como tantos otros; y para su fortuna esa exhaustiva investigación dió frutos, al menos, en teoría así era.
Hunter había encontrado un médico cuyos éxitos eran famosos, era un especialista único en su campo, pionero en cirugía reconstructiva que logró ayudar a muchos pacientes en las mismas condiciones que él; desde luego, no todos los resultados eran totalmente óptimos, no, eso sería un milagro y evidentemente el doctor no estaba dotado de esos dones, aún así había logrado brindarles un poco de independencia y movilidad, lo que para él era más que suficiente.
El hombre revisó puntualmente cada detalle sobre la cirugía, leyó sobre las pruebas necesarias, las consultas con diversos especialistas, la técnica específica que se aplicaría en su caso, los riesgos y complicaciones intrínsecos que tendría que aceptar, examinó la rehabilitación quirúrgica, la frecuencia del seguimiento médico y los factores que determinarían el éxito del procedimiento; todo parecía cuidadosamente diseñado con resultados prometedores que no podían ser descartados como falsas esperanzas.
Por primera vez, albergó la ilusión de una posibilidad, esta operación no era como otras que había descartado antes; era real, avalada por los resultados y pacientes que habían experimentado mejoras tangibles, desgraciadamente la ilusión comenzó a decaer cuando se enfrentó a una dura realidad: el médico especializado residía en China y la operación no se realizaba fuera del país, esto significaba un viaje largo y costoso, además de una estadía prolongada para el procedimiento y la recuperación.
Hunter apoyó la cabeza contra la cabecera, dejando escapar un suspiro profundo, la distancia era solo un obstáculo logístico mínimo comparado con el desafío emocional que implicaba, cómo podría dejar a Sylvie por tanto tiempo?, cómo podría enfrentar la posibilidad de no tenerla cerca mientras se sometía a algo tan importante y aterrador? y si en ese tiempo ella encontraba a alguien más?, era demasiado para creer que la operación era una solución, pues la idea de estar separado de ella lo desanimaba profundamente.
Así miró fijamente a la mujer que yacia dormida a su lado, ese hermoso rostro tranquilo e iluminado por la tenue luz que se colaba entre las cortinas lo hizo sentir como si el peso de la decisión lo aplastara, era como si estuviera atrapado entre dos realidades, la posibilidad de recuperar una parte de su independencia y el miedo a perder a la persona que amaba y que fue su aliciente para poder, siquiera, considerar esta posibilidad, por Sylvie, quería ser un hombre completo; pero sin Sylvie cualquier victoria se sentiría vacía.
Por ella, quería ser un hombre completo, alguien que pudiera ofrecerle una vida sin tantas limitaciones, alguien que pudiera caminar a su lado, literalmente, sin embargo, el miedo a perderla durante ese proceso lo atormentaba, qué pasaría si algo salía mal?, y si la distancia erosionaba lo que habían construido?, era demasiado para tomar semejante decisión tan a la ligera.
Hunter suspiró, apartando los pensamientos de duda que amenazaban con detenerlo, sabía que Sylvie lo valía, que su amor era lo suficientemente fuerte como para soportar cualquier prueba, necesitaba creer en eso, necesitaba confiar en que su vínculo era más fuerte que sus temores.
Con un último vistazo al rostro sereno de Sylvie, Hunter sintió una determinación renovada, no era solo por él, era por ellos.
- Quiero un futuro contigo y necesito arriesgarlo todo para lograrlo- susurro acariciando suavemente la delicada mejilla de su novia, convencido de que, aunque el camino sería difícil y lleno de incertidumbre, la promesa de un mejor mañana a su lado lo haria todo soportable, sin importar lo que eso implicará.
Decidido, dejó escapar un suspiro profundo, pero esta vez no era de incertidumbre sino de resolución; Sylvie lo valía, siempre lo valdría, así que sin darle más tiempo a las dudas comenzó a escribir un correo, sus dedos se movían con precisión mientras relataba su caso al especialista, detallando su lesión, los procedimientos previos, y la rehabilitación que había llevado; adjuntó cuidadosamente todos los estudios médicos, escaneos, radiografías y cualquier exámen relevante que pudiera darle al doctor un panorama claro de su situación.
Cada palabra que escribía estaba llena de esperanza, miedo y, sobre todo, amor por Sylvie, y mientras escribía, no pudo evitar imaginar cómo sería poder caminar hacia ella, sostenerla con ambos brazos, ofrecerle algo más que dependencia y limitaciones, era todo lo que tenía.
"Estoy dispuesto a intentarlo, incluso si hay riesgos, esta es la última oportunidad que me queda para recuperar y tener una vida, espero ser un candidato viable y agradezco su pronta respuesta".
Hunter concluyó el mensaje con una muy sincera despedida, pero ya no quiso pensarlo y sin más demora envió el correo sintiendo una mezcla de alivio y nerviosismo; no sabía cuánto tiempo tendría que esperar para recibir una respuesta, pero al menos ya había iniciado el camino, uno que probablemente sería difícil y complicado pero con la certeza que era el indicado.
Y después de tan necesaria decisión, al fin pudo conciliar el sueño, Hunter se quedó profundamente dormido hasta que el penetrante sol que entró por la ventana lo despertó, cerca de la hora del desayuno.
El hombre se enderezó ligeramente rápido buscando a su acompañante, con la que había dormido pero en su cama ya no quedaba ningún rastro de Sylvie, y honestamente no supo si sentirse aliviado por ello.
Pero la rutina debía seguir, una que se volvería más pesada ahora que tomó la posibilidad de operarse, era necesario actuar con cautela y evitar cualquier interferencia de Rachel, así que continuó como si nada presentándose al comedor donde la tensión por lo ocurrido el día anterior aún era palpable.
Sin embargo, Rachel lucía especialmente tensa, todo su cuerpo desprendia una aura de enojo y rabia como nunca antes George o Hunter hubieran visto; la forma en que sostenía su taza de café, con los dedos tensos y un leve golpeteo contra la porcelana, era señal suficiente de su estado de ánimo.
Hunter miró discretamente a su padre preguntándole con la mirada que ocurría, desafortunadamente George estaba igual de confundido, por lo que se limitó a levantar las cejas en clara señal de ignorancia.
El desayuno comenzó en absoluto silencio, el servicio poco a poco ingresó al comedor y con ellas, Sylvie venía con una sonrisa serena que no hizo más que intensificar el mal humor que emanaba de Rachel, la mujer levantó su inquisitiva mirada hacia ella y, tras un breve silencio, habló con ese tono educado que siempre lograba camuflar sus intenciones.
- Qué sorpresa verte aquí tan temprano, Sylvie.......no sabía que llegarías hoy!!- pero no se notó genuinamente sorprendida por la presencia de la joven.
- El domingo suele ser un día muy complicado para regresar hasta acá, así que decidí adelantarme a todo eso, espero que no le moleste...... además mis pendientes no eran tantos, como pensé.
- Es bueno que seas tan previsora.....y por supuesto que no me molesta.....aunque… me pregunto, a qué hora llegaste exactamente?- inquirió, mirando a la joven como si evaluara cada uno de sus movimientos.
- Llegué de madrugada, señora Rosenthal- Sylvie, sin perder la compostura, respondió con total tranquilidad.
Rachel asintió lentamente, con una sonrisa que no alcanzaba sus ojos mientras sus dedos se aferraban con más fuerza a la taza que sostenía, y de la que no bebia un solo sorbo.
- De madrugada?, qué consideración la tuya....aunque debo admitir que resulta curioso, porque pensé haber escuchado algo en la casa mucho antes de esa hora, abriste la puerta por la noche?
La pregunta estaba envuelta en un tono inocente pero era evidente que Rachel, si bien no estaba segura, al menos sí tenía una certeza bastante firme de la verdadera respuesta.
- Lo siento Sylvie, olvidamos informarte que trabajas con la Gestapo!!!.....mi madre damas y caballeros, la reina del interrogatorio indirecto- Hunter se inclinó ligeramente hacia adelante, pronunciando las palabras con un sarcasmo tan punzante que hizo eco en todos los presentes.
Rachel se quedó inmóvil, completamente sorprendida, nunca antes su hijo la había enfrentado de forma tan directa y agresiva, aunque, como toda familia, habían tenido sus diferencias, él siempre optó por la evasión o respuestas medidas, pero esta vez era diferente.
Hunter la miraba como si la odiara, era imposible ignorar la furia y el desprecio que emanaba hacia ella, parecía que estar frente a su madre fuera un castigo tan insoportable que lo consumía lentamente.
- Hunter- habló Rachel, intentando recuperar su compostura- no hay necesidad de ser tan dramático......solo estoy preocupada por lo que pasa en esta casa y contigo, como cualquier madre lo estaría.
- Preocupada?!- replicó casi escupiendo la palabra- esto no tiene nada que ver con preocupación......esto es control, como siempre no puedes soportar que algo esté fuera de tu alcance, especialmente cuando se trata de mí.
Rachel apretó los labios, sus manos temblaban ligeramente mientras las escondía debajo de la mesa, no podía permitir que su autoridad flaqueara, pero tampoco podía ignorar la humillación pública que acababa de sufrir frente a su esposo y el poco servicio que aún quedaba, y lo que más le dolía era el cambio en su hijo al desafiarla tan directa y abiertamente, todo, según ella, por culpa de Sylvie.
La joven era el detonante, estaba segura, aunque no podía expresarlo en voz alta sin parecer irracional, sentía que desde que Sylvie apareció Hunter había comenzado a alejarse, a revelarse; esa mujer, le estaba arrebatando a su hijo.
- Hunter, estás siendo injusto- respondió finalmente, con un tono que intentaba ser sereno, pero que no ocultaba del todo su rabia y coraje- no puedes negar que todo lo que he hecho y hago es por tu bienestar.
- Seamos serios mamá, tu idea de "bienestar" solo se traduce en control y manipulación- exclamó Hunter antes de soltar una risa seca y amarga.
El silencio que siguió fue denso, Rachel no respondió, no porque no tuviera palabras, sino porque cualquier cosa que dijera solo expondría más su rabia contenida; en su interior se debatía entre un sinnúmero de sentimientos: furia, tristeza y una punzante sensación de derrota, y ya todos amenazaban con salir a la superficie
Sylvie permaneció en silencio, observando la escena con incomodidad y empatía, sabía que era el blanco de Rachel, aunque no lo dijera directamente, era consciente que la culpaba de todo pero también sabía que su deber era estar con él y era él quien verdaderamente la necesitaba más que nunca.
Rachel, por su parte, se levantó lentamente, intentando mantener la dignidad que sentía perder a cada segundo, era preferible desahogarse en la intimidad de su cuarto antes de llegar a un punto en el que pudiera perder a su hijo, irremediablemente.
- Si me disculpan, creo que he perdido el apetito.
Y sin decir más se marchó, dejando atrás una atmósfera tan cargada que parecía difícil de respirar, Hunter no apartó la mirada hasta que desapareció de la habitación, solo en ese instante cerró los ojos y soltó un suspiro largo y cansado, mientras Sylvie se acercaba a él en silencio, posando una mano reconfortante sobre su hombro.
George miró de nuevo el caos en que el comedor se había convertido, en el que cada comida terminaba; había intentado tantas veces hablar con su esposa, hacerla entrar en razón pero nada había funcionado, Rachel continuaba en su afán de seguir controlando cada aspecto de la vida de su hijo y ya no sabía si era por amor o necedad, pero el final que siempre predijo estaba llegando y ya nada podía hacer más que intentar controlar los daños.
- Discúlpame hijo..... debí darte un hermano- exclamó George después de soltar un hondo y largo suspiro- siempre pensé que si hubiéramos tenido otro hijo tal vez tu madre no te hubiera agobiado tanto....
- No creo que un hermano hubiera cambiado mucho las cosas.....mamá siempre necesitó algo o alguien a quien controlar- respondió Hunter, con un tono agridulce, mientras su mirada se perdía en la mesa vacía.
George asintió con un gesto lento, mirando a su hijo como si intentara adivinar qué pasaba por su mente, había algo diferente en Hunter; una mezcla que le brindaba una sensación de que todo iba a cambiar, haciéndolo sentir preocupado y asustado por el bienestar de su hijo pero era consciente que eso tarde o temprano iba a pasar, ya sea por la intervención de su esposa o por la necesidad de recuperar su vida.
- Papá, necesito confesarte algo importante- Hunter rompió el silencio, girando la silla ligeramente hacia su padre.
- Yo me retiro- intervino Sylvie sabiendo que era la única del servicio que aún quedaba en el comedor.
Hunter asintió suavemente no era así como quería darle la noticia a su novia, con ella prefería hablar en la intimidad y privacidad que tanto necesitaban para discutir un tema tan delicado que, probablemente, les costaría la relación.
Así padre e hijo se quedaron solos en el comedor, había llegado un momento en el que Hunter debía compartir con alguien su decisión y su padre era la única persona que podría brindarle el apoyo y la comprensión que necesitaba para poder materializar sus planes.
- Decidí operarme- las palabras de Hunter salieron con firmeza, aunque el ligero temblor en su voz delataba el peso de la decisión.
La sorpresa en el rostro de George fue evidente, pero no dijo nada de inmediato, se tomó unos segundos para procesarlo antes de preguntar con calma para comprender tan enorme decisión.
- Por qué?
- Porque es necesario- repuso mirando fijamente el lugar que ocupaba Rachel en el comedor y ese gesto fue suficiente para que George entendiera las verdaderas razones de su decisión.
- Quisiera decir que no lo entiendo pero........- y otro largo suspiro abandono el cuerpo de George- y.....estás seguro?, sabes que no es una decisión fácil...
- Lo sé, he investigado todo, cada detalle, conozco los riesgos y las complicaciones- Hunter hizo una pausa, respirando profundamente antes de continuar- aunque aún espero la respuesta del médico, pero no puedo seguir así..... no puedo depender de todos para todo, ni vivir bajo el control de mi mamá el resto de mi vida, necesito recuperar algo de mi independencia, aunque implique arriesgarme.
George lo miró fijamente, con una expresión aún más seria, sabía que Hunter no hablaba a la ligera, y aunque temía por él, no podía evitar sentir un destello de orgullo al ver esa determinación en su hijo.
- Dónde será la operación?- preguntó finalmente, con un tono más suave.
- En China- Hunter apretó los labios, sabiendo que esta revelación complicaría aún más las cosas- el médico que realiza este tipo de procedimiento está allá.....y espero que puedas acompañarme.
George exhaló, frotándose el puente de la nariz como si intentara aliviar un dolor invisible, la idea de que su hijo estuviera tan lejos, enfrentando un procedimiento tan complejo, lo llenaba de inquietud, y aún así sabía que intentar disuadirlo sería inútil, y peor aún, desalentador.
- Entiendo por qué lo haces- reafirmó con ironía- y por supuesto que estare contigo.....pero y tu madre?!, sabes que ella no querrá quedarse.
- No va a tener opción no la quiero cerca en un momento tan difícil para mí.
George hizo una mueca de fatiga, sabía que el problema para explicárselo a Rachel sería para él, sin embargo, su hijo ya había tomado la decisión y su deber era apoyarlo.
- Espero que lo entienda.....y si estás seguro lo haremos juntos.
- Gracias....al menos sé que siempre puedo contar contigo- sus palabras eran sinceras, aunque en su interior sabía que este camino lo alejaría no solo de su madre, sino también de la única persona a quien más necesitaba en estos momentos.
George se acercó a su hijo dándole un fuerte abrazo, intentando transmitirle una fuerza que sabía que ambos necesitarían en largo proceso que iban a enfrentar y que iniciaba con informárselo a Rachel.