El Retrato en la Galería La galería de retratos estaba vacía esa tarde. La abuela había organizado un té íntimo con tres condesas importantes en el salón del ala sur, y el ala norte - aquella larga sala de techos altos y paredes cubiertas de lienzos ancestrales - permanecía en silencio, salvo por el eco sordo de los pasos de Isabella. La luz de los ventanales caía en haces dorados sobre los rostros inmóviles de los retratados. Duques, condesas, generales, mujeres jóvenes vestidas de encaje y hombres de mirada severa la observaban desde el lienzo, congelados en un tiempo que ya no existía. Isabella caminaba despacio, sus dedos recorriendo los marcos antiguos como si buscara algo que no sabía nombrar. Una parte de ella se sentía perdida. No infeliz, sino confundida. Cada día que pasaba co

