Correspondencia La mañana era fría, pero luminosa. Una brisa tímida se colaba por las rendijas del ventanal, agitando los bordes de las cortinas como si murmurara secretos. Isabella aún no había terminado de arreglarse cuando un golpecito seco sonó en la puerta de su habitación. - Mi lady. - anunció Martha, entrando con un sobre en la mano - Ha llegado correspondencia. De su madre. El tono de su doncella era respetuoso, aunque ligeramente contenido. Isabella lo percibió al instante. - ¿Apenas un sobre? - preguntó, más para ganar tiempo que por curiosidad real. Sabía bien lo que contenían aquellas letras: expectativas envueltas en tinta y perfume de gardenia. - Sí, mi lady. Vino con el sello del mayordomo personal de Lady Eleonor. Prioridad urgente, según indicó. Isabella tomó la cart

