"You and I were born to die..." Las pruebas para ingresar al equipo de rugby eran este viernes. Y mientras, en el transcurso de la semana, me mataba haciendo ejercicio día y noche. Axel se lo tomaba muy a la ligera, no hacía nada y se burlaba de mis pobres, pero muy admirables, esfuerzos para poder pertenecer al equipo. Reagan no paraba de señalarme mis débiles piernitas de fideos y mi defectuosa descoordinación. Nunca fui una chica deportista y, según lo que piensa mamá, aplicar para un equipo de rugby sólo conseguiría matarme en vez de hacerme desarrollar músculos, cuerpo y destreza física. Sin embargo, yo no me rendía y corría todos los kilómetros que pudiera cada tarde, aunque eso implicara llegar a casa sudando como una perra a las diez de la noche. Desde que tenía ocho años o, mejo

