Capitulo 1— Tatuajes
Capítulo 1 — Tatuajes
Narrador
Liberando el poco de aire que retenían sus pulmones, Venus pasó la vista del papel en su mano en donde se reflejaba la dirección, a la propiedad ante ella. Sabía que ya no había marcha atrás, que tenía que quedarse con ese empleo a como diera lugar, no podía decepcionar a la madre superiora, Esperanza, quien era una de las pocas personas que había confiado en ella.
Elevando su mano un poco titubeante, Venus se dispuso a tocar el timbre, y recibiendo respuesta un par de minutos después por el intercomunicador, el enorme portón se abrió dándole acceso.
— Aquí vamos — Murmuró para sí misma.
Caminando por el sendero, Black observó el jardín, y un par de autos estacionados meticulosamente, un poco asombrada, y llegando a la puerta de la mansión Fassa, tocó. Sabía que Kirill Fassa era un hombre poderoso con el suficiente dinero como para ser uno de los benefactores principales del orfanato Corazón de Jesús, pero jamás esperó que lo fuese tanto, los autos, la extensa propiedad dejaban bien en claro que su fortuna era lo suficientemente cuantiosa como para vivir sin mortificarse el resto de su vida.
Escuchando como un par de pasos resonaron del otro lado seguido de un par de palabras, Venus permaneció inmóvil con las manos unidas al frente de su cuerpo a la espera de ser recibida, mientras su largo cabello oscuro caía en cascada contrastando con los tatuajes que adornaban sus brazos, y abriéndose la puerta al fin, el hombre del otro lado solo dijo evidentemente molesto tras observarla de arriba a abajo con cierto desdén.
— ¿Usted es?
Enarcando una ceja mientras sostenía la puerta, el hombre ante ella vestido de traje color plomo preguntó, y apretando sus dientes un poco ofendida por la manera despectiva en la que la observó, Black tomó algo de aire. Sabía que debía comportarse, mantener la postura si quería trabajar allí, por lo que forzando una sonrisa, solo siseó entre dientes.
— Soy Venus Black...
Observándola de nuevo, esta vez prestando especial atención a los tatuajes en sus brazos, éste murmuró:
— Tatuajes
Lo que hizo enfurecer a Venus al escucharlo hasta el punto que no pudo mantener su boca cerrada.
— Sí... ¿Qué tiene eso de malo?
Kirill elevó su mentón estudiándola meticulosamente, y negando solo respondió sin comprender quién era y qué era lo que quería.
— ¿Y? ¿Qué haces aquí? ¿Qué deseas?
Ladeando su cabeza a un lado pareciéndole una pregunta absurda tras anunciar la razón de su visita al hablar por el intercomunicador, Venus sonrió esta vez más amplio, y remojando sus labios respondió tratando de no mandar a la mierda al idiota ante ella.
— ¿Qué hago aquí? Pues vine a ver a tu jefe... No sé si sabes pero seré la niñera de la futura dueña de esta casa, y si no me dejas pasar ahora mismo, te meterás en graves problemas.
Sonriendo también pero cruzando los brazos sobre su pecho, el hombre de porte imponente que irradiaba una aura de seguridad y carácter, asintió un par de veces un poco divertido por lo osada que era la nueva niñera, y haciéndose a un lado, le señaló seguir con hospitalidad fingida.
— ¡Oh! ¡Por supuesto señorita como usted diga... Pase adelante, discúlpeme! — Dejándola seguir, Venus dio un par de pasos hasta llegar al centro de la estancia donde se detuvo, y llegando a su lado, este hombre dijo señalando una puerta a escasos metros: — Siga al estudio del señor, en un par de minutos estará con usted.
Dando un par de pasos alejándose de ella cuando estuvo a punto de marcharse, este hombre recordó algo más, y deteniéndose de pronto se giró para preguntar.
— ¿Desea algo de tomar, señorita, mientras espera? ¿Un jugo? ¿Un café? Con gusto se lo llevaré.
Desviando su vista a él, Venus solo negó, pues nada de eso era necesario, y siguiendo su camino, Black tal como se le indicó ingresó al estudio para poder esperar al señor Fassa mientras observaba la enorme fotografía en el centro del mismo donde se veía a la hermosa Noelia, una niña de rostro angelical, cabellos dorados, y ojos azules tan intensos como el cielo.
Sonriendo, pensando que se llevarían muy bien con la pequeña pues tenía bastante experiencia tras lidiar por años con los niños del orfanato, Venus dispuesta a esperar caminó hacia el escritorio donde se quedó de pie, y escuchando como la puerta a sus espaldas se abría un par de minutos después, pasó saliva sabiendo que la prueba de fuego estaba a punto de llegar. Girándose sobre sus talones, la primera en ingresar fue una mujer de mediana edad a quien un par de hebras de cabellos plateadas la hacían lucir un poco mayor, y siguiendo tras ella el mismo hombre que la recibió, la dama fue la primera en hablar.
— Señorita Black, disculpe por no haberla recibido hace unos minutos yo misma, pero tal como se le indicó aquí está el señor Fassa.
Pasando la mirada de la mujer ante ella al idiota con el que había hablado unos minutos atrás, quien era evidentemente su nuevo jefe, Venus abrió la boca intentando explicar por qué le habló de esa manera, y sonriendo por su cara de descolocación que era todo un poema, Kirill Fassa dio un paso al frente antes de extenderle su mano.
—Señorita Black un placer conocerla