Al Travis pedirle a Devan que llamase a la policía, dos oficiales dejaron la comisaría para atender el llamado del hombre. Devan llamó por un allanamiento de morada, y por eso mandaron personas para comprobar que sí era cierto. El problema fue cuando las patrullas llegaron sonando las sirenas y trotaron hasta la puerta del rancho. No era exactamente la mejor idea de Travis, y Devan se lo dijo. Era su esposa legal, no podía sacarla, sin embargo, a Travis no le importó demasiado la opinión de Devan y le dijo que la llamase, que él era el dueño y tenía los papeles que lo demostraban, así como Trinity tenía los suyos sobre la boda. —¡Policía! —gritó uno de los oficiales. Travis miró a Devan y le dijo que abriera la puerta. Devan no quería meterse en más problemas con Trinity, pero ahí estab

