Alexander: —¡Alexander! —Grito la odiosa de mi esposa. No, esto no estaba pasando. Giré mi rostro rápidamente y vi el umbral de la puerta vacío. Suspiré aliviado, seguramente ella venía subiendo las escaleras. —¡Alexander! ¡No puedo creer que me hallas dejado sola en la casa de mis padres! —La voz de Ashley se fue apagando mientras entraba en la habitación. Ella aún no había notado a Samantha, porque estaba de espaldas cerrando la puerta con llave. Aparté rápidamente mi mano del cabello de Samantha y me levanté de la cama. Mi empleada igualmente se apartó a un rincón y se enfocó en mi camisa. Fue cuando Ashley la noto. —Pero, ¿qué haces despierta Samanta? ¿Y qué haces en la habitación de mi esposo? —Exigió ella enojada. Me acerqué un paso a mi esposa. —Ella solo me ayudaba, mis cami

