Max casi no podía creer lo que había sucedido. La noche anterior, luego de que discutieran el problema del libro y que a Alex se ocurriera la brillante idea de ir a un club nocturno para buscar experiencias nuevas que los ayudara a dilucidar si podían cumplir las expectativas de Camila con ellos, las cosas se habían salido de control. Ellos habían ido al dichoso club donde muchos hombres los miraron y se acercaron, estuvieron bebiendo hasta que Alex los había lanzado a la pista de baile que era como ser lanzado a una zona de guerra. Él había intentado adaptarse, pero la verdad era que las multitudes no eran lo suyo, en unos minutos estuvo saturado por lo que se había escurrido hasta un lateral del lugar esperando que Rodrigo, Alex o Tom no lo vieran. Nunca hubiera pensado que Tom tendría

