Episodio 6

2106 Palabras
nadie podía opacar está felicidad que sentía hoy, pues, había logrado dos cosas, volver a ver al hermoso y sexy James y conseguir un trabajo, por eso preparo la comida para su padre, pues este le había dicho que ahora no se les permite comer en la mansión porque si no la comida será descontada del pago mensual, lo que era malo, pues alguno vivían muy lejos y otros se ayudaban de la comida que tenían en la casa grande para así rendir la comida en casa para los niños y otros adultos mayores. Pero fueron las órdenes de Elisa, esto le tomo por sorpresa cuando lo supo, pues su amiga no era una tirana cómo su hermano, pero al parecer se había vuelto un poco odiosa con los empleados de la casa grande. Se preguntó porque había cambiado tanto o si su hermano la estaba usando, como siempre lo había hecho, pero que podía hacer ella, pues Elisa había tomado la decisión de seguir a su lado porque era su única familia. Familia que le trató como una débil princesa, que no tenía voz y votos en la casa grande y que había entregado todo lo heredado a su hermano, no por ser el mayor. Elena no pudo evitar reír porque Rafael se estaba convirtiendo en la viva imagen de su difunto padre. Silvio el almuerzo mientras de su boca salía la hermosa melodía de una canción, su padre al notar su entrañable comportamiento no podía evitar preguntar qué pasaba. — Conseguí un empleo — Respondió ella aun comiendo. — Elena, no juegues conmigo, tú sabes que nadie en esta Isla te va a contratar — Su padre no puedo evitar preocupaciones, no oír su hija se preocupa por la persona que le dar el empleo porque si el Rey se entera se puede meter en problemas — ¿Quién lo hizo, voy a hablar con el? — Padres, esta persona, es alguien a quien no conoce — Por un momento lo dudo — Bueno, yo aún no le conozco bien, pero el dijo tener un empleo para mí en casa. — ¿Es alcalde? — No — ¿Casado? - No — ¿Dónde vive? — Cómo lo conoces, ¿Elena no entra a un club de esos de mala muerte? — Papá, por favor, lo conozco porque choque con el en la calle y luego lo volví a ver hoy mientras entregaba hojas de vidas. — Dime más. — Dijo que podría ayudarme a tener un buen empleo y que sería de limpieza en sus casas. — ¿vas a verlo? — Dijo que me avisará con su chófer. — Ósea que tiene que ser rico, pues solo te digo algo y es que andes con cuidado, no se vaya a meter este chico en problemas. — Lo promete papá. Elena despertó temprano en la mañana, pues la noche anterior había recibido una llamada telefónica del chófer de James que le había dicho ser su jefe de seguridad y el secretario, era una maravilla la cantidad de tareas que podía cumplir este tipo llamado, porque si cumple tantas funciones tenía que ser que el sexy James era un hombre que no le gustaba mucha gente a su alrededor o era uno de esos jefes mala paga. Pero sea cual sea la causa la iba a descubrir, su padre le había dicho que no sabía de ningún extrajeron que visitará la mansión en estos días, pues el era uno de los sirvientes directos del rey, así que era obvio que tan importante no era , porque la mayoría de los extranjeros adinerados que vinieron a invertir en la isla visitaron la mansión. Esto le pareció extraño, pues hace poco cuando había visitado los establos de la casa grande le había parecido que vio a James merodeando por el lugar, pero al parecer solo era su mente, quizás se confundió. Le había preparado el desayuno a su padre, quien aún no había salido de la ducha, y le dijo a gritos a través de la puerta que se iba que le había citado a primera hora de la mañana y que desayunara junto a James, pues te le había dicho que la invitaba a comer, pero ya eran las 8 de la mañana y no sabía a qué hora el solía comer. Salió de casa y tomo una moto taxi, pues quería llegar rápido a la cita, contó las monedas y billetes que esperaba, sé lo suficiente para pagar la carrera, pues no quería llegar tarde por nada del mundo, era muy educada como para dar una mala impresion de ella. Le dio la dirección en el centro de la ciudad que le mando el secretario de muchas funciones de James por la mañana, el hombre la miro de arriba abajo, pero no dijo nada, mientras más se acercaban a la zona se dio de cuenta de porque el tipo la miraba así, pues se había puesto unos vaqueros sueltos y una camisa manga corta que le llegaba más abajo del ombligo no del todo y una chaqueta tejida que le había regalado Elisa en su cumpleaños hace un año. Pero este complejo de edificio se ubicaba en el centro de la Isla era mucho para ella, pues en ella vivían los más importantes empresarios y ricos de aquí. Se planteó volver a casa, llame y diga que llegaría tarde porque tenía otro compromiso y cambiar su vestimenta, pero no pudo porque en la puerta del edificio estaba James esperándola y sonriendo feliz al verle y ella no pudo evitar sonríen también — Elena — James bajo las escaleras para acercarse a ella y con un billete de veinte dólares que le entrego al chico de la moto. — Eso es mucho, James — Se quejó está, pues como mucho ese viaje hasta allí no podía costar más de cinco o seis dólares, el chico al escuchar su queja tomo el billete se lo guardo y la fulmino con la mirada para luego irse. — Es un grosero. — No importa Elena, el te trajo aquí y su trabajo también vale — James le tomo de la mano para entrar en el vestíbulo del edificio, saludo al hombre de seguridad, este lo miro extraño, pues desde que James se mudó solo venían hombres extraños a su apartamento y hasta el mismo rey, pero como le hicieron firmar un acuerdo y tenía una buena paga solo podía ver y comentar nada. — Por aquí Elena. — Gracias — Subieron en el ascensor y el marco el piso 19, pues edificio tenía 25 pisos de altura — Es muy lindo y elegante — No pudo evitar decir para no tener un silencio incómodo. — Estás muy hermosa hoy — James aún tenía su mano tomando la de ella y no quería dejarla ir, porque no se había sentido extraño cuando la toco y era agradable, con sus pulgares le acaricio la piel mientras sentías el olor del coco y la vainilla llegar a el — Bueno siempre estás hermosa, pero hoy estás más linda — Elena se sonrojó mientras sonreía como tonta, pues era agradable sentir su toque y ser halagada. — Gracias. — Le pedí a mi tío que nos preparase el desayuno, pero se tuvo que ir, pues el quién ahorita me está ayudando con los negocios — James salió del ascensor cuando las puertas se abrieron y en el puesto solo había una puerta que fue abierta por este para dejarle entrar, el departamento era muy hermoso había un gran ventanal que le permitía ver la cuida entera al final de tantos edificios y casa se podía ver la playa y la única casa sola en la montaña la gran Mansión. — Es una vista muy hermosa. — Sí, me gustó en cuanto lo mire en las fotos, porque me da tranquilidad poder ver la ciudad y la isla donde nací. — ¿Naciste aquí? — Yo… — James dudo por un tiempo, pero no quería mentirle a ella porque le gustaba la chica — Sí, pero me fui muy rápido al extranjero cuando mis padres aparecieron. — Tu apellido no es conocido, pues mi padre no lo asocia a ninguna familia de la Isla. — ¿Preguntaste por mí? — Le sorprendió que ella tuviera interés en el — Lo siento, le dije que venía a una entrevista de trabajo. — Tranquila, me parece bien que el sepa que estás aquí conmigo — James dejo ir su mano con pesar — Quieres venir al comedor, mi tío cocina muy bien como te dije se tuvo que ir. — Tranquilo, no pasa nada, ¿Vives aquí solo? — Sí, mi tío por ahora solo está haciendo el trabajo de la limpieza y la cocina, pero luego se va. — ¿No puedes hacerlo tú? — No sé hacerlo — James no puedo evitar reír, pues parece que Elena dijo en voz alta sus pensamientos — Vamos al comedor — En la mesa había todo tipo de comida tanto que le encontró a ella, pudo comer en su casa una semana con todo esto — No sabía que te gusta comer, le pedí que preparase un poco de cada cosa. — Oh, James, puedo comer cualquier cosa por la mañana. — Toma asiento — James retiro la silla para ella y luego tomo asiento — Elena, me alegra que vinieras, yo he pensado mucho en ti desde que nos vimos. — ¿Por qué? — estaba sorprendida de que sea tan sincero con ella y más aún de que ella también estaba pensando mucho en el — En un principio quería que vinieras aquí a trabajar de ama de casa, pero quería hacerte una propuesta. — ¿Cuál? — Su corazón se aceleró porque este hombre no tenía pinta de ser un enfermo o acosador — Puedes decirme que quieres que haga — Tengo una enfermedad — James se armó de valor porque había comprobado que no rechazaba el toque y la cercanía de ella — Esta condición no me permite tener contacto con las personas. — ¿Contacto? — Sí, tocar su piel. — Pero tú me has tocado, las manos y besaste mis mejillas— Elena estaba confundida — me explicas — No sé cómo, pero contigo ni siento ansiedad cuando te toco o cuando estoy muy cerca de ti, no sé cómo explicarlo. — Solo dilo James, así sabré si puedo ayudarte. — Tengo Hafefobia, es un trastorno fóbico que se caracteriza por el miedo intenso e irracional ante la posibilidad de entrar en contacto físico con otra persona, es decir, tocar a alguien o que una persona pueda tocarme — James tomo aire porque era la primera vez que le contaba esto a alguien que no fuera de su familia o doctores — Pero por alguna razón contigo no me pasa. — ¿No sabes por qué? — No, le hablé a mi doctora para una consulta y sabré qué puede estar pasando — James, lo siento por tu enfermedad y por ti, pero ¿Qué puedo hacer yo? — Quiero que me ayudes a ser normal, me gustas desde el primer día que te Vi, quiero salir contigo, compartir contigo, quiero — James se quedó en silencio por miedo a asustarle — Quiero ser normal por primera vez Elena y tú puedes ayudarme lo sé — James sentir que su pecho estaba ardiendo y que le faltaba el aire — Por favor… — James ¿Qué te pasa? — Elena se puso de pie para tomarle el rostro porque estaban muy pálidas y su respiración no era normal, así que se colocó frente a el y trato de hacerle calmar, pero no estaba funcionando, Elena se colocó a horcajadas sobre sus piernas para abrazarle mientras le hablaba de cosas lindas para que se calmara cuando su respiración se volviera a normalizar James le tomo fuerte entre sus brazos una lágrima todo por tu mejilla. — No quiero asustarte — Susurro — No me asusté, James, solo quiero que respire normal. — Estoy bien, gracias ¿Podemos quedarnos así un poco más? — Si…— Elena dudo por un segundo, pero no podía y no quería irse. — Elena, quiero que vengas a vivir conmigo y me ayudes a ser un hombre normal ¿Por favor? Para Elena esa petición, la tomo por sorpresa, había salido de casa a esta entrevista para ser la chica de la limpieza, pero ahora resultó que el quería que ella le ayudaría a ser un hombre normal y como se supone que ella hace eso.
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