Episodio 4

1042 Palabras
Rafael arrojó su teléfono contra el piso y este se rompió al instante por la fuerza, esa idiota de James pensó que lo iba a dejar, quédese aquí muy tranquilo poniendo todos paras arriba y desordenado su vida, la había costado mucho ganarse el respeto de toda la gente de la Isla y ahora volvía a él, Louis nunca debió pensar que no estaría en peligro su reinado si él volvía por unos días. Pero comprar un departamento y un maldito auto era ir mucho más allá de lo pensado, porque si alguien descubre que él mintió y que el príncipe Louis no había muerto nada, como él dijo ante toda la prensa, iba a quedar como un ridículo y mentiroso , mientras estuviera aquí en la Isla su reinado estaba en peligro y necesitaba hacer que se regresará por dónde vino. — Mi señor, su hermana quiere hablar con usted— La puerta se abrió y uno de los sirvientes entro al estudio, nadie quería trabajar en esta mansión, pero era el mejor trabajo en la Isla y el mejor pagado, así que los sirvientes se callaban sus pensamientos e insultos —¿Le digo que puede entrar? — Has que entre y trae algo de té — con un gesto de desprecio le pidió que saliera del estudio y se dejó caer sobre el sofá — Rafael, ¿Es cierto que volvió Louis? — Elisa, camino rápidamente hacia donde estaba su hermano sentando, estaba preocupada porque Louis representaba una amenaza para ellos y para el reino — Cómo fuiste capaz de dejarlo volver, ¿Estás loco? Si alguien lo se entera lo vamos a perder todo — Su voz se entrecorta por el miedo de saber que esta persona estaba tan cerca de acabar con sus vidas — ¿Qué vamos a hacer? — Sacarlo de la isla. — ¿Cómo? Tú lo dejaste entrar como lo vamos a sacar — Su tono de voz se alzó y en cuanto su hermano se puso de pie y golpeo su mejilla con un fuerte golpe se arrepintió — Lo siento — Elisa se muerde los labios temblorosos mientras se arrodilla frente a su hermana — estoy preocupada por ti mi Rey no quiero que nada de esto te lastime. — No tienes que preocuparte por nada, voy a hacer que ese infeliz regrese por dónde vino, nunca debí dejar que regresara — Cuando la puerta del estudio fue abierta, el sirviente entro con a la habitación, fingió no ver las lágrimas y el golpe en la mejilla de la princesa quien siempre había sido tratada así por su hermano. — Ahora me iré a mi habitación — Elisa trato de no llorar frente a su hermano, pues a este le molestaron las lágrimas de ella, no sabía por qué se había vuelto un ser tan frío y malévolo cómo era hoy en día. Cuando salió del estudio dejo salir las lágrimas y sollozos contenidos, no quería perder el lujo con el que vivían y muchos menos que su hermano pierda su trono. Se reuniría con Louis y le rogaría que se fuera de la Isla porque no era bienvenido en ella, él no era un chico normal y era un peligro para todos ellos. Rafael aventó la taza de té al piso cuando está quemo sus labios, el sirviente se apartó lo más rápido que puedo para no quemarse, no un p**o, te podría hacer bien esta Mansión, extrañaba tanto Elena, ella podía hacer todo bien y como él quería, pero la muy estúpida se negaba a volver y el deseo de tenerla con él lo estaba volviendo loco, lo asustaban sus pensamientos no quería hacerle daño no a ella y mucho menos quería ser como su padre, pero la deseaba con locura. Si tan solo sus padres no marcaron sus presentes, pasado y futuro, tal vez ahora felices, se amaran con locura y tuvieran hijo, pero todos eso es imposible porque su maldito padre volvió todo mierda. Si tan solo su padre no se hubiera fijado en la madre de Elena, pero nada salía como un niño se podía pensar, le dolía verle y no tenerla, ni poder abrazarla, todo estaba saliendo mal, ahora venía esta idiota de James a j***r todos regresando como si sus problemas no fueran necesarios. Elisa volvió a la habitación donde su hermana siempre le mantiene apartada de todos, la hacía parecer una princesa de ese débil que no pueden estar expuestas al sol, solo había salido del palacio unas seis veces en sus vidas desde que su hermano había heredado el trono , su única compañía era su guardián, este chico desde pequeña había estado con ella en todo momento ya pesar de ser un poco mayor sabía entenderla en cuanto entro en su habitación y él miró sus puños se cerraron con fuerza. — Te volvió a tocar ese infeliz — Elisa trato de ocultar su rostro porque le dolía la mejilla y no quería que un día todo esto reventara y su hermano echara de la isla a Antonio. — No pasa nada, fue mi culpa. — Porque era verdad, ella le había levantado la voz y ella tenía que respetar a sus mayores. — Siempre es tú, es tu culpa, estoy seguro de que no hiciste nada — Le tomo el rostro mientras acaricia su rostro — esto está mal señorita y usted lo sabe — Solo tiene mal carácter — Elisa siempre lo defendía delante de cualquier persona porque lo amaba, era su hermano y no podia dejarlo, aunque muchas veces lo quise hacer, pero Antonio siempre encontró la forma de ayudarla a superar las crisis. — Regresaré por un poco de hielo, tú quédate aquí. Ella asintió mientras lo miraba irse, su relación era complicada, se amaban, pero no pudieron estar juntos, lo intentaron muchas veces, pero el miedo de ser descubierto por Rafael hacía que dejaran su amor en el pasado, oculto y con el pasar de los años fue creciendo más y más, para Rafael Antonio era un simple sirviente, pero para la princesa Elisa era el amor de su vida y el amor más bonito que había podido tener a pesar de este amor ser prohibido.
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