Esteban llega cerca de las doce y media al departamento de Nicole. Llega con un montón de bolsas de un restaurant Tai. Las deja sobre el mesón y se acerca a Nicole, quiere besarla. Ella se había arreglado y maquillado para esperarlo, aunque las ojeras y la palidez de su rostro no las puede disimular del todo. ―¿Me extrañaste? ―le pregunta él después de besarla. ―Mucho ―responde ella muy cerca de sus labios. ―Yo también, quería estar contigo, esos cuatro días en Rancagua me hicieron dependiente de ti ―confiesa él con sinceridad, al tiempo que acaricia el rostro de la chica y la mira como si fuera una diosa. ―Pero estuve enferma y antes de eso... ―Antes de eso, estuviste conmigo a pesar de no querer estar ahí, de sentirte mal, no me dejaste solo. ―Tampoco quería estar sola, además

