Esteban se extraña que Cristóbal no haya ido a trabajar por la mañana y ahora tampoco haya llegado. Rut no tiene idea, no le avisó que no iría a trabajar, tampoco tenía ninguna cita afuera, nada. El hombre se preocupa, ¿no sería que Rogelio o sus hombres lo habían encontrado? Preocupado, llama al celular de su examigo, quien contesta con extraña voz. ―Esteban... ―¿Estás bien? ―Sí, sí, ¿necesitas algo? ―No viniste a trabajar hoy. ―Sí, lo siento, tuve un problema, ¿lo podemos hablar más tarde? ―¿Pasa algo malo, Cristóbal? ―No creo que sea algo que te interese. ―Por algo estoy llamando ―contesta dolido Esteban. ―Lo siento. Anoche secuestraron a la hija de Verónica y... ―¿¡Qué?! ¿La encontraron? ¿Por qué no me llamaste? ―apostilla acelerado. ―Porque no fue necesario, la d

