El lunes, Esteban despierta de tan mal humor como los dos días anteriores, no quiere encontrarse con Nicole, no sabe cómo enfrentarla. Él, un hombre seguro de sí mismo, ahora no sabe qué le dirá a una simple muchachita que le pone su mundo de cabeza y que encima es su empleada y una a la que no necesita ver. Piensa en las recriminaciones que seguro le hará. La piensa con su mirada altanera, su orgullo... y ese gesto que tanto le gusta. Sube al ascensor recordando aquel día que subieron juntos… El ascensor se detiene y él bufa molesto, ya había dado la orden de repararlo y se suponía que lo harían el fin de semana, al parecer no trabajaron en ello. Toca el botón de pánico y espera. Siete minutos estuvo encerrado en ese lugar. Es demasiado. Agradece que Nicole no hubiese estado allí, si po

