―¿Nicole es su amor? ―insiste Joselyn a Esteban, lo que acaba de ocurrir no es producto de la casualidad. ―No es mi amor. Yo no tengo ningún amor ―contesta Esteban un poco molesto. ―Usted ya sabía lo que le vino a contar, ¿cierto? ―Ella se accidentó en mi oficina, es una empleada nuestra y amante de él. ―Ah, ¿y por qué le mintió? ¿Por qué no le dijo la verdad a él si están juntos? ―No sé. ―¿Por protegerlo a usted? ―No lo creo, ella me odia. ―¿Lo odia? Si es así, podría haberlo acusado, se nota que él estaría muy dispuesto a defenderla de usted. ―Ella no necesita que nadie la defienda, lo hace bastante bien sola ―responde con molestia. ―Claro, tan bien, que se lastimó en su oficina... con usted. ―Yo no fui ―se defiende el hombre. ―Yo no he dicho eso, pero usted lo sabí

