Claudia entra a la casa-academia donde están desde que dejaron el edificio en el centro de la ciudad. Ahora están a las afueras, en un sector rural, donde los pudientes tienen enormes haciendas. Después que Rogelio la echó del salón donde tenía a Scott, la joven no se fue a su cuarto, sino que salió a dar una vuelta por los alrededores, necesitaba despejarse y asegurarse, para sí misma, que no se había equivocado al leer los informes aquel día. Un solo error de su parte y ese hombre se lo haría pagar muy caro. ―¿Se puede saber dónde andabas? ―le pregunta Rogelio interrumpiendo sus pensamientos. ―Yo… yo fui a dar una vuelta. ―Sin mi permiso. ―No sabía que tenía que hacerlo. ―A ver… ¿Quién es tu amo? ―¿Tú? ―Entonces… ―¿Tengo que pedirte permiso para todo? ―Eso, chiquita. ―Se ace

