Verónica espera abrazada a Daniela en el despacho. Tiene miedo, no sabe qué está ocurriendo, Esteban se interpuso entre ella y la bala que podría haberla matado. Tomás la sacó de allí y le ordenó que se fuera al despacho de Cristóbal. Pero antes de salir del cuarto, vio a Ema caer por el impacto de una bala en su estómago. Espera que no sea grave. ―Verónica. Soy Tomás, debo llevarte a casa de Esteban ―grita Tomás fuera del despacho. Verónica duda un momento, pero se acerca con sigilo a la puerta y se para detrás de ella. ―¿Y Cristóbal? ―Se fue con Ema en la ambulancia, ella no se veía nada bien ―responde Tomás. Verónica abre la puerta y mira al hombre asustada. ―No te preocupes, todo estará bien, ese hombre pagará por lo que hizo y a ustedes no les hará daño. Ya no volverá a ace

