Para su luna de miel James quería llevar a Elizabeth a un lugar exótico e inolvidable,pero debido a su avanzado estado de gravidez quería brindarle la mayor comodidad, así que planificó un viaje a la Isla de Man, que podía llevarla en vehículo a través de un ferry y que estaba aproximadamente a unas seis horas de donde se había oficiado su matrimonio dándole la oportunidad de llegar el mismo día o quedarse en alguna ciudad intermedia. Esa mañana se despertaron sin prisa, con sus manos entrelazadas observaban el anillo que los enlazaba, después de tantas cosas vividas estaban finalmente casados, —Hola amor, ¿Cómo te sientes hoy?—. —Feliz y plena, gracias cielo por planificar junto a mi una boda tan especial—. —Por nada amor, es un nuevo principio para nosotros como pareja y ahora además

