Al llegar a Londres para sorpresa de Elizabeth, James continuó igual de atento a sus necesidades y de compartir tiempo de calidad con ella, se dedicó a escribir, tocó temas sobre el presupuesto de las parejas para matrimonio así cómo las diferentes etapas de la maternidad, el amor desde el más allá y cuanta locura se le ocurrió y lo más genial era que tenía aceptación de los lectores. —¿Estás nerviosa amor?—. —Al contrario yo diría que ansiosa por saber el sexo del bebé—. —Será genial al fin podremos comprar las cosas del bebe porque tendremos la certeza de que colores escoger, ¿no te importa perder tu oficina en el apartamento?—. —Para nada con gusto se lo cedo—. En ese momento sale la secretaría de la doctora, —pueden pasar—. —Hola familia Jones, hoy los veo muy emocionados, se que

