Al despertar, Vladimir estaba a punto de decirle a Isabella que su amor era totalmente correspondido y que lucharía contra todo por estar con ella pa siempre, pero Miguelina fue avisada que el carruaje de la Duquesa Oscura estaba por llegar, así que se dispuso a despertar al rey cuando se dió cuenta de que él no había pasado la noche en su habitación, y pensó, que tal vez, la habitación de Isabella escondía a una pareja de apasionados amantes y no se equivocó. — Buenos días, Isabella — le dijo el rey en cuanto ella abrió los ojos — Buenos días, mi señor, de seguro hace horas que debí despertar para preparar el café — Pierde cuidado, en realidad, es maravilloso verte dormir — No diga tonterías, mi señor, que ya es tarde y Miguelina debe estar vuelta loca con tanto quehacer. — Que Mig

