Brielle —Una noche sin mi supervisión y mira lo que haces. Rodé mis ojos ante los regaños de Tatum. Cuando terminó de releer los mensajes que me había enviado Pierce tras la llamada, me devolvió el móvil y lo guardé en el bolsillo de mi uniforme. Ambas estábamos sentadas en el borde de uno de los ventanales que daba al campus, en el corredor donde se encontraban nuestros casilleros, era la última hora de receso. —No soy tonta, ¿si? Sé que has estado extrañandolo estas semanas y cuánto te cuesta tener que fingir que no mueres por él, pero no creí que tanto como para embriagarte cuando tu nunca bebes. —Y nunca lo volveré a hacer. La primera vez en la vida que bebía de esa manera y todo para terminar haciendo una estupidez. No entendía cómo a los demás chicos de mi edad eso les parecía

