Pierce Nunca creí que el silencio fuera a parecerme molesto, hasta que significó la ausencia de Brielle. Me había acostumbrado tanto a su presencia que el silencio y la soledad que tanto solía disfrutar se habían vuelto insoportables. Había comenzado a anochecer, me encontraba sentado en uno de los sofás de la sala, con el móvil entre las manos, conteniendo la necesidad de llamarla o enviarle un mensaje para preguntarle si vendría. Las ansias de tenerla conmigo otra vez comenzaban a consumirme por dentro y sentí que en cualquier momento cedería e iría tras ella. Al diablo con todos. Me lo había dicho en aquella llamada, aún me quería y me extraña, asi que no pondría mucha resistencia si decidía raptarla y traerla conmigo. Estaba siendo patético. Si James me hubiera visto así por u

