Capítulo 7 ¿Qué hace él aquí?

1854 Palabras
Narra Annel. Al fin en casa, el viaje de regreso fue más tranquilo, el sr. Harrison estaba de mejor humor, que se ofreció a traerme a casa, nos despedimos. Entro al departamento, llamo a Gabo, no responde, debió salir. Le dije que llegaría hoy. En eso escucho la puerta abrirse y es él. – ¿Dónde estabas? – pegunto con curiosidad. – Te traje un regalo. – me da una bolsa de papel, la abro y es un vestido, n***o con estampados de rosas azules. – ¡es hermoso! – digo y lo abrazo. – Sabía que te gustaría. – me da un beso en la mejilla. – Muchas gracias, en verdad. – lo vuelvo a abrazar. – ¿ya comiste? - pregunta mientras se dirige a la cocina. – No. – me siento y él me sirve pasta con champiñones y una copa de vino. También se sirve comida y se sienta frente a mí. – ¿Cómo te fue en el viaje con tu jefe? – dice con una sonrisa pícara. – Ya te dije, sólo fue trabajo. Además, tiene o tenía una amante allá. – tan sólo de recordarlo, me hace pasar corajes, aunque no debería. – No puedo creer que te resistas a la tentación. – dice indignado. Yo sólo alzo una ceja incrédula. – ¿Y tú? ¿has conocido a alguien? – desde que llegamos a Londres, no lo he visto con alguien. – No. Nadie que llame mi atención. – dice como si nada. – ¡Vamos! Debe haber alguien. – digo y me mira un poco triste. – Estuve enamorado una vez, y sabes cómo terminó. – es verdad, su novia de casi toda una vida se casó con su mejor amigo, así como Albert me traicionó con mi propia madre. – Ella no era para ti. Debes darte una oportunidad como yo lo deseo. - me vuelve a mirar y sonríe levemente. – Tienes razón. – terminamos de comer y nos pusimos a limpiar. Nos pusimos a ver unas películas por el resto de la tarde. Nos dimos las buenas noches que mañana hay que trabajar. – Buenos días, Annel. – me saluda Andrea al llegar a la oficina. – Buenos días, Andy. – la saludo amablemente. Si ella y yo nos estamos haciendo amigas, es soltera, vive sola, es la persona perfecta para mi amigo. Un paso a la vez. – Hoy habrá junta, viene un posible accionista. – me entrega una carpera roja con la información. – Perfecto. Me avisas cuando ya sea la hora. Ella asiente y me voy a mi oficina. Entro y veo un ramo de flores sobre mi escritorio. Veo una tarjeta y es de mi jefe. “Disculpe la molestia que le hice pasar en España, sé que las flores no lo compensaran del todo, pero espero que sea un inicio” Arthur Harrison. ¡Vaya! Me dejó muy impresionada con este detalle, es muy amable y caballeroso y todo un romántico. – ¿Annel? – me llama Andy. – ¡Por Dios, Andy? No me asustes así, por favor. – digo sorprendida. – Toqué la puerta, pero no respondías. – dice un poco apenada. – Lo siento. – me disculpo y ella mira las flores. – ¡Son hermosas! – dice ilusionada. – Son del jefe. – digo y me mira sorprendida. – No digas nada. – le guiño un ojo y ella entiende. – Los posibles accionistas están aquí. – dice mirándome. – Bien. Vamos. – salimos de la oficina y caminamos hasta la sala de juntas, entramos y me quedo en shock… ¿Qué hace él aquí? – Buenos días. – digo componiendo mi postura. – ¿Quién es esta bella dama? – me mira un poco sorprendido. Esperen… ¿En serio? ¿hará que no me conoce? – Ella es mi asistente personal, la señorita Annel Maxwell. – dice mi jefe “presentándome” con este idiota. – Es un placer. - trata de acercarse a mí, pero lo ignoro. – ¿Comenzamos? – digo sin prestarle atención al traidor este. La junta comenzó y la verdad me siento un poco incomoda con la presencia de mi exnovio, escapé de mi ciudad natal, lejos de todo lo que viví y la traición de estos dos, y ahora ¿me lo vengo a encontrar aquí? ¿Qué más podría salir peor? La verdad no quiero que el sr. Harrison haga negocios con este imbécil, no lo quiero ver seguido por la empresa. – Estudiaremos su propuesta sr. Tylor. – dice mi jefe y apenas le da la mano. Yo salgo lo más rápido de ahí, no lo soporto. – Annel. – creo que no funcionó. – ¿Qué quieres? – trato de mantener la calma de no golpearlo. – No nos vemos por algún tiempo ¿Y así me recibes? – tiene que ser una maldita broma. – ¿y cómo esperabas que te saludara? – digo entre dientes. Respira Annel, respira. – Vamos mi cielo, te fuiste sin decir nada, tu madre y yo estamos muy preocupados por ti. – trata de acercarse a mí, pero doy un paso atrás. – ¿En serio? – digo con ironía. – ¿Qué pasa? – pregunta haciéndose el desentendido. – ¿Ya se te olvidó que tú y mi madre, me traicionaron? – digo molesta y me mira sin entender. – Espera… ¿Qué? – ya no aguanto más su actuación. – ¿Todo bien por aquí? – dice mi jefe acercándose a nosotros. – Claro que sí, sr. Harrison. Sólo quería conocer más a su asistente. – se despide y se va y yo estoy que echo chispas de furia. – ¿Quién era él? Es evidente que si se conocen. – dice mi jefe esperando por una respuesta. – Mejor vayamos a mi oficina. – caminamos y entramos, tomamos asiento. – ¿bien? – dice con curiosidad. – Él es mi exnovio. – digo molesta sólo de recordarlo. – ¿Él sabía que trabaja aquí? – lo miro y niego con la cabeza. – Claro que no, a decir verdad, si se vio sorprendido de verme aquí. – digo con seriedad. – ¿Qué le hizo? – parece policía. – Preferiría no hablar de ese tema. – la verdad aun es doloroso. – Entiendo. No se preocupe. – se levanta de la silla y camina hasta la puerta y se detiene un momento. – Me alegró que le haya gustado las rosas. – dice con su sexy sonrisa y se va. El sr. Harrison es todo lo contrario a Albert, él si es un caballero y muy amable, y podría jurar que me ha hecho miradas coquetas, pero es sólo un hombre lejos de mi alcance. – Él no es para ti. – digo en voz bajita mientras me masajeo las sienes. – ¿Quién no es para ti? – entra Gilbert, el amigo de mi jefe. Otro mujeriego. – ¿qué hace aquí? – digo sorprendida. – Venía a invitarte a comer. – dice con una mirada coqueta. – Yo lo siento, pero mi novio pasa por mí. – miento un poco. – Mmm. Qué pena. – dice sin dejar de mirarme. – ¿Qué haces aquí? – vuelve a entrar mi jefe. – Venía a invitar a esta belleza a comer. – dice Gilbert y el sr. Harrison lo fulmina con la mirada. – No me veas así, por favor. De igual me rechazó por su novio. – se desilusiona su amigo y también veo un poco de desilusión en la mirada de mi jefe. – Ya deja en paz a mi asistente. – le regaña y Gilbert simplemente alza los hombros restándole importancia y sale de la oficina. – Siento el comportamiento del idiota de mi amigo. – se disculpa y también se va. Total, ya no supe a que vino mi jefe, al menos de que se diera cuenta de que su amigo entró aquí. En fin. Termino unas cosas y las guardo, agarro mi bolso, salgo de la oficina y veo a la novia despampanante del sr. Harrison y como siempre… me ignora. Tomo el ascensor y bajo, Gabo ya me estaba esperando. Al fin compró un carro, sencillo, pero bonito. – ¿Por qué esa cara? – creo que sigo enojada. – Albert estuvo en la empresa. – digo de mala gana. – ¡¿Qué cosa?! – dice sorprendido. – ¿Qué demonios hacia ahí? – ni yo lo entiendo. – Negocios con mi jefe. – digo mirando a la nada. – Pero ¿Por qué? – sigue sin poder creerlo. – Seguramente me investigó con la traidora de mi madre. – sólo de recordarlo me da rabia. Mi padre también se había ido en cuanto supo de su romance, a pesar de su separación de 10 años, él aun la amaba, pero ella a él, no. – ¿le dijiste a tu jefe? – niego con la cabeza. – Sabe que es mi exnovio, pero no de su traición. – bajamos del carro y nos adentramos al restaurante, un muchacho muy amable nos llevó hasta nuestra mesa. – ¿Por qué no debería saberlo? Así tal vez no haga negocios con él. – puede tener razón. – No lo sé. – no hablamos más del tema, pero le prometí que lo pensaría. Al terminar la comida y me llevó de regreso al trabajo, nos despedimos y se fue a su trabajo. – Annel, espera. – no pude ser. – ¿Qué quieres? – digo molesta. – Escúchame. – dice en un tono suplicante. – ¿de cómo me traicionaron tú y mi madre? – le reclamo. – Claro que no. – dice con seriedad. – ¡Por Dios, Albert! Deja de mentir, yo los vi y ella lo confirmó. – Ella me sedujo, sabia lo mucho que te amaba. - ¿espera que le crea? – No me mientas. – lo fulmino con la mirada. – Es la verdad. - ¿cree que soy idiota? – Ella me dijo que llevaban años siendo amantes. – me giro para entrar al edificio, no quiero seguir escuchándolo. Y antes de que entre al lugar, siento como me toma de la mano y me abraza quedando muy cerca nuestros rostros. – Ella miente… - dice mirándome a los ojos, no le creo. – No te creo. – digo molesta. – Yo aun te amo. – quiere besarme, yo me resisto. – Déjame. – trato de zafarme, no me deja. – Te lo voy a demostrar. – cierro mis ojos aun batallando. – La señorita dijo que la dejara. – escucho la voz de mi jefe y me lo quita de encima. – Ella fue mía y la voy a recuperar. – amenaza y se larga. – ¿Qué ocurre? – la misma pregunta de la mañana. – Como le dije, es mi exnovio y me traicionó junto con mi madre. – le digo y me mira sorprendido. – Vamos a mi oficina. – entramos al edificio y después de un par de minutos ya estábamos entrando a su oficina.
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