No sé a dónde dirigirme, pero investigo un poco y decido ir a un pueblo muy alejado de aquí, a unas 7 horas de distancia, donde prácticamente no hay tecnología. Esto es perfecto para que él no pueda localizarme. Tengo dinero y tal vez pueda comprar un terreno, una granja o algo similar lejos de las personas a las que amo pero también temo. Compro un boleto y espero en las sillas de color n***o. Para mi sorpresa, lo veo. Abro los ojos sorprendida. No puedo permitir que me encuentre, y justo cuando me dirijo hacia la entrada, él se da la vuelta, lo cual es un alivio. Creo que esta será la última vez que lo vea. Los ojos verdes miraban con curiosidad en varias direcciones, pero afortunadamente no se cruzó conmigo, ya que los vidrios del colectivo eran polarizados. Emilio se fue corriendo da

