Como era de esperar, Christian no siguió a Solange pues era de mala suerte ver a la novia. Era el día de su boda y tenía que estar a la altura de las circunstancias. Aunque nunca creyó que se iba a topar con ella en algún momento de su vida. Era irónico que la mujer que dejó un año atrás por causas ajenas a ellos, era la misma que estaba viendo por su boda, el día más importante de su vida hasta el momento. Solange caminó hacia Gina que estaba en una habitación provisional con todo un equipo de estilistas profesionales encargándose de su maquillaje y peinado. No podía negar que se veía preciosa. Era como esas novias de revistas que lucían radiantes y perfectas hasta en la manera en cómo se movía. Se veía radiante de felicidad, realmente estaba enamorada de su prometido, por lo menos eso

