En la vida hay personas que nos tienen bien presentes. Hay personas para los que significamos dinero, para otros un simple trato cordial. Podemos significar incluso una salvación o una maldición. Personas a las cuales significamos “algo” para ellos de buena o mala manera. La imagen individual que tenemos para cada uno de ellos no debería sorprendernos. Siempre tenemos una idea de en qué concepto nos podrían tener cada individuo con lo que nos topamos a lo largo del camino llamado vida. Lo cierto es que Solange tendría idea que significaba aquel nombre, si no fuera por el hecho de que aquella persona era un completo desconocido para ella. — Me temo que no tengo idea de quién sea este tal Alonso Montejo —dijo Solange viendo a los ojos a su marido. — Me lo temía, pero nada perdía con

