El viaje en el autobús no era tan malo podía dormir incluso a ratos. Aunque termino algo adolorida por la posición. En el trayecto hizo un pequeño transbordo en Borgo San Lorenzo ahí bajo por algo de comer y para ir al baño. Reviso que no traía tanto dinero como le era necesario. Observo mientras se tocaba la cabeza preguntándose qué iba a hacer, que en su muñeca aún traía el brazalete que D’angelo le obsequio. Era lo único que tenía de él pero su bebé era más importante que sentimentalismo. Compro una botella de agua, unos pastelitos. Y unas manzanas. Ámbar no se dio cuánta que una persona la había ubicado y estaba siguiendo sus pasos. Desde que entro en la central de autobuses en Florencia. Subió al bus y al llegar a Marraci busco una joyería. Lo pensó antes de entrar --Hola que

