Lo que seguía era informarles a mis compañeros del grupo sobre mi nueva e inesperada contratación. ¿Quién diría que a una aspirante a cantante con apenas la primaria terminada la aceptarían en una obra de teatro? Demoré un par de días en caer en la cuenta de la importancia que tenía lo que firmé. El lunes por la tarde cité en mi casa a Fermín, Salvador y Joaquín. Desde el comienzo les extrañó la invitación porque por lo general acostumbrábamos vernos en otras casas, menos en la mía. Desde el momento en el que entraron me di cuenta de que sospechaban lo que estaba a punto de decirles. —Nos deja, ¿verdad? —comentó Salvador apenas y nos sentamos en la sala. Respiré lento y profundo para que no me soltara a llorar ahí mismo. —Fui contratada para una obra de teatro. Es un musical. De pront

