Desde el primer año de casados no hubo uno que no compartiéramos las fechas más importantes: los cumpleaños, aniversario de bodas, Navidades… Nada evitó que lo celebráramos acompañados uno del otro. No faltó quien nos dijera que nuestro matrimonio llegaba tarde, que no duraríamos. ¡Se equivocaron! Vivimos juntos treinta hermosos años. Mi amado Esteban fue el primero en partir. Se fue una tarde de noviembre a los setenta y nueve años. Llegaba de dar un paseo cuando un dolor en el pecho lo atacó. Lo ayudé a recostarse y lo cubrí con una manta. Quise irme a prepararle un té, pero él me pidió que me quedara. Alfonso dijo que fue un infarto fulminante. No lo sabía en ese momento, pero su bello corazón dejó de latir en nuestra casa, con mi mano sosteniéndolo. Se cerraron por última vez los

