Bastian Llevé al lobo forastero hasta la cabaña del alfa y aunque sus heridas habían dejado de sangrar, todavía estaban abiertas. Eso era raro. Demasiado raro viniendo de un cambia forma. Se supone que debería cerrarse en cuestión de minutos y ya había pasado más de dos horas y parecían recientes. Mi tío lo notó, pero al ver lo sereno que estaba yo, lo dejó pasar y se encerró en la cocina con él. James, era el verdugo de la manada. No un simple policía cómo todos en el pueblo pensaban. Él, era el encargado de darle muerte a todos los lobos rebeldes ya sean de esta manada o no. Ahora, debía hacerse cargo del forastero después de pasar por el interrogatorio del alfa. -¿La lastimó?- me preguntó mi amigo. Mis ojos fijos en la puerta de la cocina en dónde nuestro líder estaba lidiando con el

