Samantha —tu novio es siempre así de aburrido?— preguntó el hombre a mi lado. Me había rehusado a bailar con él porque la única emoción que brota de su cuerpo es ira, pero bajo su insistencia, pensé que quizás, eran cosas mías, ya que se lo veía demasiado tranquilo para ser una persona agresiva. —no es mi novio— aclaré con pesar. —lo siento. Te mira cómo si fuera tu dueño. Pero... Al parecer ya encontró acompañante. No me sorprendería que se la lleve arriba— Soltó con burla y no me quedó otra más que sonreír ante lo que veía. Ahí estaba James, presumiéndole a una chica de gran culo. Apreté los dientes para no insultar. —¿arriba?— lo encaro y asiente. —¿qué hay arriba? —ahí es donde están las camas— comenta con el mismo tono burlón haciéndome sentir una idiota inocente. —¿quieres ir?

