Samantha Después de ver el local y hacer un presupuesto, nos fuimos a la tienda de Betty en dónde le ocupamos el pequeño espacio que utiliza como cocina para hacer un poco de magia. Bueno... Él, yo solo lo miraba atenta para intentar grabar los pasos en mi mente y reproducirlo cuando se me antojara. Demás queda decir que estuvo delicioso. Incluso mina y Tan lo felicitaron y aseguraron que serían nuestros fieles clientes cuando logremos abrir el restaurante. Max anotó todo lo que necesita para comenzar con el proyecto. Me gusta ver su entusiasmo y la calma que sus ojos ahora demuestran. No voy a mentir. Yo también quiero esto. Lo he deseado y esperado por años y por fin podríamos hacerlo realidad. Está bien, no es en las mismas condiciones ni con la misma finalidad, pero se sintió bien da

