Clarisa salió del despacho por fin pudo sacar las lágrimas que estaba reteniendo. Después de esto por fin entendió que esto era y sería una tortura y que estaba destinada a esto. Quería parar de llorar, quería por lo menos demostrar que podía con esto, pero viendo lo que le rodeaba, la persona que la comenzaba a atormentar… Iba a ser muy complicado. —Señorita Hansson, ¿Está usted bien? — una delicada mano se posiciono en su hombro y la pelirroja levanto su rostro. —Si, perdón por esto— Clarisa limpio su rostro enfocándose en la mujer que estaba a su lado. —Está bien, me presento señorita, mi nombre es Johana y estaré con usted en su entrenamiento al igual que Patricio, es gusto por fin conocerla. —Igualmente Johana—Clarisa extendió su mano ya un poco más tranquila. —No es por apresur

