A la mañana siguiente Clarisa despertó, cuando levantó su rostro de la almohada se pudo dar cuenta de que no estaba en su habitación. Reconoció que estaba en la habitación donde había pasado casi los últimos días, pero eso se borró en cuanto recordó todo lo que había sucedido anoche. Era la prometida del futuro rey de Moldavia e iba a ser la futura reina y no había nada que podía hacer. Estaba bastante consciente de que si se negaba iba a ver problemas legales y eso era lo que quería evitar, no podría perdonarse si algo le pasaba a su padre o a su madre por algo que ella es cien por ciento responsable. Levantó su rostro de la cómoda almohada y observó que era bastante temprano, el reloj colgado frente al tocador marcaba las siete diez de la mañana, aún con la cabeza fría se levantó y abri

