Los minutos por los cuales Clarisa espero parecían horas, sus manos temblaban ligeramente mientras sostenía la cartera que Wendy le dejo junto con el regalo de la princesa Anastasia, sus uñas se encajaban. Creo que en su vida no había estado tan nerviosa como en estos momentos. Observo todo a su alrededor, la habitación beige que desde la primera vez que entro había quedado encantada, no podía imaginarse si llegara a dormir en una de las tantas habitaciones que conformaban el palacio. Unos toques la sacaron de su nube, esperando por verlo, la puerta y así fue. Eduardo vestía un traje azul marino, como su vestido, con botones dorados y algunas medalla colgadas en el mismo. ¡Jesús! el príncipe se veía tan bien, todo en el siempre había sido atractivo, esa era la razón por la que en estos

