Clarisa estaba en lo cierto, Eduardo, tomada del brazo, la estaba llevando a la habitación en donde había probado su vestido, donde ahora iba a dejarse ver por el futuro rey de Moldavia. ¡Demonios esto realmente va a suceder! Eduardo superviso que nadie más rondara por el pasillo, tomo el picaporte dorado de la enorme puerta y la abrió, dejo primero pasar a Clarisa, para después el, cerrando la puerta, colocando el seguro. La habitación estaba oscura, Clarisa estaba a espaldas de Eduardo, mientras que este disfrutaba la vista que Clarisa le daba. Eduardo poco a poco fue caminando hacia la pelirroja, rodeo sus grandes brazos en la pequeña figura de la pelirroja, en cuanto la rodeo por completo, Clarisa se asustó ante su repentino movimiento. —Estas nerviosa…—Eduardo acerco sus labios a

