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El lugar de la Rosa

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oscuro
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familia
poderoso
mafia
drama
bxg
pelea
ciudad
Oficina/lugar de trabajo
de enemigos a amantes
sassy
addiction
villain
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intro-logo
Descripción

Cuando no se tiene nada que perder, la crueldad aflora.Tras su separación de Suhelem, Cole enfrenta una nueva realidad; solo y rodeado de enemigos. En medio de su crisis matrimonial, debe decidir entre aceptar el lagado familiar junto con todos los problemas y enemigos que vienen con el o recuperar a la mujer que ama, renunciando a todo.

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Mía...
POV COLE La fiesta empieza a tornarse pesada para mí, ya no puedo tolerar verla actuar tan indiferente ante mi presencia, ojalá yo pudiera hacer lo mismo; pero aquí estoy, con mi mirada fija en ella mientras sigue con ese maldito. - ¿Cuántas copas llevas? – Kavin se me acerca, su traje está desarreglado de tanto bailar con su ahora esposa. - Más o menos el numero de canciones que has bailado – respondo para luego acabar mi trago de un tirón. - Sí es así, me sorprende que aún no estés borracho – comenta sonriente, tiene cierto brillo en los ojos que me llena de envidia; yo solía tener ese brillo en la mirada – Por cierto. Te quedarás ¿verdad? - Sigo pensando que una luna de miel debe ser compartida por dos, ¿enserio quieren llevar a sus amigos a la luna de miel? - Será divertido y para ustedes, solo será el fin de semana. Luego regresarán a sus vidas tristes en la oficina mientras yo… - se arregla la corbata – Me quedaré con mi hermosa esposa en la playa. ¡Será fantástico! - Como digas – miro mi vaso vacío y levanto la vista para buscar otro mesero cuya charola esté llena de alcohol. - Hay Vodka en la cocina de la casa – comenta al ver mi expresión – Y tengo una botella especial para ti, en la alacena. Claro, si quieres ir personalmente por ella – me dedica una ultima sonrisa y regresa al lado de Mar, quien lo recibe con besos y abrazos. Definitivamente si quiero soportar verlos así el fin de semana completo, voy a necesitar mucho Vodka. Avanzo hacia la casa y me adentro en los enormes pasillos de la casa De Santi hasta que escucho la melodía más hermosa del mundo; la risa de Sue. La busco a mi alrededor, pero no logro verla. Así que sigo su voz a través de un pasillo hasta encontrármela en uno de los balcones más alejados junto a Charles Wright. Cierro mi mano en un puño tan fuerte que me lastimo la palma de la mano. - Lo tendré en mente – asegura ella mientras se recuesta sobre la madera del barandal – Me alegra mucho volver a hablar contigo. - Podemos hacerlo más seguido, yo estoy más que dispuesto a eso – asegura el idiota. El alcohol de mi sangre empieza a llegar a mi cerebro, haciendo que mi ira sea muy difícil de controlar. - No lo dudo – se dan un abrazo rápido, ella besa su mejilla – Ten cuidado en el camino ¿quieres? - Lo haré, nos vemos pronto Sue – toma su mano y besa su dorso. Para luego girarse y avanzar directamente a mí. Retrocedo varios pasos, para asegurarme de que ella no se entere que estoy aquí. Cuando estoy lo suficientemente lejos, espero al bastardo. Su mirada de sorpresa al verme es reemplazada rápidamente con arrogancia. - ¡Carter! – exclama fingiendo alegría - ¿Qué haces aquí? Oh… no me digas que sigues detrás de Sue – le dedico una mirada asesina - ¿Sabes Carter? Lo mejor que pudiste hacer en la vida, fue firmar el divorcio. ¡Al fin captaste la diferencia que hay entre ustedes dos! - Sí, ella es mujer y yo soy hombre – respondo con toda la seriedad que puedo – A parte de eso, no veo ninguna diferencia. Él se ríe, esa risa hueca que tanto me fastidia. - Vaya, Carter… o ¿puedo llamarte Cole? Después de todo, somos amigos de la escuela ¿no? – intenta darme una palmada en el hombro, pero aparto su mano antes de que me toque – Te llamaré por tu nombre, es mejor. - Soy Carter, para ti – el tono de mi voz aplaca su sonrisa. - Siempre tan arrogante ¿te crees mejor que yo? – pregunta – Solo eres un simple mafioso, un delincuente asqueroso que se gana la vida lastimando a los demás. - ¿No tienes insultos nuevos? – pregunto con arrogancia – Esos ya están muy gastados, Wright. - Eres patético – suelta – Un pobre tipo borracho, intentando recuperar el amor de Sue. Pero lo mejor que puedes hacer es alejarte; ella es mucho para alguien de tu calaña. Siempre ha sido así y siempre lo será – asegura – Y ella por fin se dio cuenta. - Ten cuidado con lo que dices… - ¿Vas a matarme? – pregunta - ¿Eso es lo que harás? - Puede ser. - ¿Enserio crees que ella podría amar a un asesino? – la pregunta me golpea en lo más profundo de mi ser, es la misma pregunta que me hago cada vez que lavo la sangre de mis manos antes de acariciar su suave piel – Ella no te ama, ya no – vuelve a sonreír, confiado. Sabe que estoy al límite – Oh.. ¿Qué pasa? ¿Dije algo que te lastimó? – con todo el alcohol en mi sangre, no logro contener mi puño. Alzo el brazo, listo para asestarle un golpe en la cara. - ¡Cole Carter! – la voz de Sue me atraviesa como un cuchillo afilado. Ella está allí, de pie en el umbral del pasillo, con mirada sorprendida y ese gesto que solo muestra cuando está a punto de explotar de ira. Me obligo a bajar el puño, apenas. Charles se arregla la camisa con aire triunfal, como si acabara de ganar un duelo. - Me retiro – dice con una sonrisa torcida, y luego se gira hacia Sue – Nos vemos, preciosa. Como en los viejos tiempos. Ella no responde, su mirada está clavada en mí. El silencio nos rodea en cuanto el imbécil se aleja. Ahora solo quedamos ella y yo en este maldito pasillo. - ¿Qué haces aquí, Cole? – pregunta al fin, con la voz suave pero firme. Siempre ha tenido ese talento de sonar dulce incluso cuando está furiosa. - Buscando Vodka – respondo, sin rodeos. Ella frunce el ceño. - ¿Y terminaste espiándome? - ¿Te parece que estaba espiándote? – respondo con sarcasmo – Perdón si me topé con tu amiguito mientras buscaba anestesia para sobrevivir esta noche – definitivamente estoy ebrio. - No tienes ningún derecho a hacer escenas como estas – asegura - No hice ninguna escena – respondo, aunque el calor en mi pecho diga otra cosa – Todavía – ella se cruza de brazos. - ¿Todavía? ¿Y que pensabas hacer, Cole? ¿Golpearlo? ¿Armar un escandalo en la boda de Kavin solo porque no soportas que otro hombre me hable? - ¡EXACTAMENTE! – la palabra me explota en la garganta sin filtro – No lo soporto, Sue. ¡No lo soporto! – me acerco a ella y la tomo fuertemente por los hombros – Porque sé lo que él quiere. Sé como te mira. Y lo peor de todo es que tú también lo sabes…. Y no haces nada – sus labios tiemblan un segundo, pero se queda callada. - ¿Qué quieres de mí, Cole? – pregunta al fin en un susurro. Quiero que admita lo mucho que me extraña, lo mucho que me ama. Pero esas palabras no pueden forzarse… pero sí sus antónimos. - Quiero que me digas que ya no sientes nada por mi – le digo con voz baja, ronca y dolida – Que no me extrañas. Que lo que tuvimos fue un error. Si puedes decirme eso mirándome a los ojos… me largo – aseguro – No diré una sola palabra más. Ni hoy. Ni nunca – Ella traga saliva y luego me ve, con ojos tan temblorosos como los míos – Dilo – la presiono. Pero en lugar de recibir una respuesta, siento el tirón desde la solapa de mi traje y me besa. Mi cuerpo reacciona al instante, rodeo su cuerpo con mis brazos pegándola a mí. Acelero nuestros besos y con un poco más fuerza de la que me gustaría, invado su boca con mi lengua; exigiendo todo de ella. - ¡Hhhmm! – siento como su cuerpo se tensa e intenta alejarme de ella. Pero me rehúso a hacerlo, la sujeto con más fuerza y la aprisiono contra la pared más cercana. Utilizo mi cuerpo para evitar que se aleje mientras mis manos recorren su cuerpo, toco todo a mi paso haciendo que me endurezca mucho más de lo que estaba – Cole… - gime – Esto es peligroso. - Sí lo es – confirmo mientras reparto besos por su cuello – Es peligroso, porque lo quiero todo… tú eres mi todo y no me importe lo que cueste – me aparto un poco para ver su rostro, el cual sujeto con ambas manos para evitar que evite mirarme – No vas a dejarme – sentencio. - Cole… - evito que siga hablando con un beso, tomo sus labios salvajemente mientras me inclino para poder llegar al dobladillo de su vestido y poder subirlo lo suficiente como para llegar a las puertas del paraíso. Siento como su agarre de mis brazos se tensa cuando llego a su clítoris. Sonrío al sentir su reacción; no me ando con juegos, después de todo estoy más necesitado que ella en estos momentos. Aparto sus bragas y deslizo mis dedos por sus pliegues, una… - ¡Aaagh! – dos… - Ah.. – tres – ¡Hhhhmmm…! – y luego introduzco dos dedos en su interior caliente - ¡Mierda, Cole…! – suelto sus labios porque quiero escucharla gemir, escucharla pedirme más; quiero todo de ella. Tiro de la parte superior de su vestido, rasgando la tela sobre sus senos. - Solo mira los preciosos que están esos botones, mi rosa – digo en un susurro, refiriéndome a sus pezones duros. - Ah, ah, ah… - ella recuesta su cabeza sobre mi pecho, totalmente perdida en mis manos. Acaricio sus senos mientras mis dedos destruyen su entrada – Cole… alguien podría vernos – gimotea mientras se retuerce buscando más roce. - Le sacaré los ojos al que se atreva – prometo. Siento su cuerpo prepararse para el orgasmo, lo conozco mejor que al mío. Clava sus uñas en mis bíceps, tiembla y sus paredes internas aprietan mis dedos. Jadea sin control mientras baña mis dedos con su liberación. Saco mis dedos bruscamente. - ¿Cole…? – bajo mi cremallera y saco mi falo ante su mirada lujuriosa. Me inclino y la tomo de la parte trasera de sus piernas. - Aférrate a mis hombros – ordeno y ella obedece. La pego contra la pared y luego, coloco cada una de sus piernas en mis brazos; dejando su coño totalmente a mi disposición, su cuerpo está totalmente expuesto. - Date prisa – pide sonrojada. - Déjame admirar la vista, Mi Rosa – veo su coño a través de sus piernas abiertas de par en par para mí. Después de unos segundos, posiciono mi falo en su entrada, subo mi vista para verla directamente a los ojos y la penetro fuertemente. - ¡Ah, Aaagh! – no me contengo, golpeo su interior con tanto ímpetu que el sonido húmedo de nuestra piel chocando, llena la atmosfera a nuestro alrededor. La observo cerrar los ojos y gemir sin preocuparse por nada más. Adoro esta posición, entro completamente en ella y puedo observarla disfrutar a su hombre como es debido. Su cuerpo se tensa nuevamente y segundos después, aprieta mi falo mientras me baña con su deseo. En respuesta, la beso sin dejar de penetrarla, sus labios saben a dulce y lujuria; la mejor combinación. Adoro sentir su cuerpo tembloroso en mis brazos, sentir su olor lleno de lujuria y su hermosa piel blanca perlada de sudor. Antes que pueda recuperarse por completo, dejo que sus pies toquen el suelo – Espera… - se aferra a mis brazos para poder mantenerse en pie. Vuelvo a sujetarla por los hombros y la giro, haciendo que su rostro se pegue a la pared. - No mi Rosa, no espero nada – susurro a su oído, la arrincono de nuevo contra la pared, separo un poco sus piernas y la penetro por detrás. La escucho gimotear y decir mi nombre mientras la penetro salvajemente, no puedo ni quiero tener autocontrol en este momento. Solo quiero que recuerde una cosa: ES MIA.

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