POV ARTEMIS —Mi Diosa… —siento la voz de Kaleb como un susurro tibio que roza mi mejilla—Ya hemos llegado al hospital. Abro los ojos lentamente, la cabeza me da vueltas. —¿Tan pronto? —murmuro, intentando orientarme. —Te dormiste en el camino —explica con esa calma que siempre usa para ocultar su preocupación—. Deberías descansar más. —No, ella me necesita —respondo, enderezándome. El sueño aún pesa en mis párpados, pero la preocupación es más fuerte. Kaleb baja del auto y me ofrece la mano. Sus dedos son cálidos, firmes, y por un momento quiero quedarme allí, aferrada a esa calma que me ofrece. Tony nos espera en la entrada, con los brazos cruzados y la expresión endurecida. —Él tiene razón —dice con un suspiro—. No está durmiendo ni comiendo bien. Sus otras amigas también podría

