Samuel... Hoy me desperté antes que el sol, como casi siempre. Vieja costumbre militar. Hay rutinas que se clavan tan hondo que ni la guerra te las quita… aunque la silla sí te cambia la forma de enfrentarlas. Pasé un rato en silencio en la sala, revisando unos documentos sobre la empresa, y cada cierto tiempo miraba hacia la entrada… esperando escuchar la puerta, aunque sabía que Nyla no regresaría aún. Ella había salido temprano para ir a la empresa. Estoy en sala porque sé que si voy a la oficina no haré otra cosa más que mirar en la portátil la cámara y ya lo he hecho demasiado tiempo estos días. No debería estar al pendiente. No debería importarme tanto. Pero cuando escucho sus pasos, o su voz, o incluso cuando deja su taza de café sobre la barra… la casa se siente distinta. Men

