Cuando bajé su mirada se quedó sobre mí unos segundos, me dí cuenta como recorrió mi cuerpo de arriba hacía abajo y sus labios se elevaron un poco con una leve sonrisa. —Te ves hermosa —comentó suave. Estaba sonrojada, unas simples palabras de él y me hacía que el corazón me diera un vuelco. —Gracias, tú también vas muy guapo —me acerqué a él —. ¿Es muy formal este vestido? Colocó sus manos en mis caderas. —Es perfecto. Le sonreí mientras tomé mi bolso y me acerqué a él, estabamos por irnos cuando él tomó mi mano. —Gracias por no dejarme solo. Sus palabras me tomaron por sorpresa, me incliné un poco y lo miré a los ojos antes de darle un ligero beso en los labios. —Jamás lo haría. Ya debería saberlo, no está solo, ninguno de los dos lo está ahora. Salimos en el auto p

