Papá saludó a Zach con toda naturalidad y se abrió un espacio para él. Edie también terminó sentándose a comer con nosotros, y la mesa se llenó de pláticas y risas. Mi padre estaba feliz. Parecía encantado con Samuel, lo que me hizo sentir una tibia satisfacción en el pecho. Aunque Samuel parecía incómodo, pude darme cuenta, además, casi ni tocó su comida, le estaba prestando atención a papá y hablaba con él, incluso por momentos parecía estar pasandolo bien. Edie sirvió un poco de postre. Cuando fue a dejarlo frente a Samuel, él ni siquiera lo miró. Ella solo retiró el plato sin decir nada. Al menos había sido amable con mi padre. Eso era lo importante. —Cuando Nyla tenía siete años, su madre me llevó a conocerla, era una niña pequeña e intente llevarme bien con ella, así que le dij

