Su mirada se intensificó cuando vio entrar a Bruno a la oficina, se puso de pie frente a él. El ambiente no se podía sentir más denso, sus miradas fulminantes esperando por quien sería el primero en darse por vencido. Los segundos pasaron y ninguno de los dos estaba dispuesto a titubear con la mirada, ambos quería demostrar algo. —Vance. —Bruno fue el primero en levantar la mano como saludo cordial, aún que por dentro se muriera por sacar su pistola y dispararle. Alexander tomó el saludo apretando fuertemente su mano, aún sus miradas no llegaban a su punto se quiebre. Él no se dejaría vencer tan fácil, quería a Helena a su lado. Cualquiera que lo viera enfrentarse a un mafioso proxeneta por una prepago pensaría que estaba loco, incluso el mismo lo pensaba, pero solo tenía que recordar su

