La paciencia no era una de sus virtudes y era por eso que estar encerrado ahí sin saber que pasaba lo estaba matando de desesperación, incluso no podía sentir el dolor de las heridas sus nudillos por los golpes que le dio a Bruno. No pudo contener más toda esa rabia que tenía dentro cuando vio a Helena en ese video, tan indefensa suplicando porque no la lastimara más, fue la gota que derramo el vaso, quería matarlo y lo hubiera hecho de haberlo dejado. Caminaba de aquí para haya como animal enjaulado cuando Helena llegó para liberarlo junto al fiscal. Alexander la abrazó apenas salió de la celda de donde lo tenían, dándole un casto beso en los labios. No sabía lo que había pasado, por lo que enseguida pregunto. —Bruno pasará los últimos años de su vida en la cárcel. —Helena sonrió y Alex

