Cuando Helena pudo al fin escuchar la pregunta no imagino que sería mucho más cobarde para responder ahora que tenía enfrente a Bruno. Este le dedico una mirada lasciva, el recuerdo de todas las veces que él lo miró de esa forma le causo asco. Náuseas empezaron a formarse en su estómago y pidió un momento bajándose rápidamente del podio. Kim se quedó estático, pero pudo pedir diligencia por el estado de embarazo haciendo hincapié en que era la razón de su repentina actitud. Helena salió corriendo hacia los sanitarios donde arrojó parte del desayuno de esa mañana. Alexander la esperó afuera junto a lava manos hasta que su querida novia salió. La rubia bajó la mirada, apenada y se dirigió enseguida a enjuagarse la boca. —¿Te encuentras bien? —puso una de sus manos sobre su espalda hacie

