En ese momento no sabía que pensar, enterarse de que sería padre lo llevo al límite de su estabilidad, quería a Helena la amaba, pero tener un hijo eran palabras mayores, ¿y si no era un buen ejemplo? Aun así todos esos pensamientos los dejo de lado reclamando porque no le había contado nada de su embarazo. Helena intensificó sus ojos y lo encaró. Su mirada dolida recorrió la expresión seria de Alexander y apretó sus labios. —¿Cómo puedes reclamar cuando tu mismo me dijiste que formar una familia no era algo que buscaras?... no podía quedarme en un lugar donde no me querían —musitó a la entrada de la clínica. Por un momento el hecho ser vigilada se le olvidó y siguió reclamándole a Alexander quien la escuchó expectante, de acuerdo en todo lo que le decía y se lo merecía. —Me fui sin

