Una dulce mañana
Toc toc
Escuché que insistían en la puerta de mi cuarto.
Toc toc
-¡Que carajos quieres! Deja dormir.
-Perdón, es que su padre le llama.
-Bajaré después, vete.
-El señor dijo que le quería inmediatamente.
-Pues que venga el, lárgate.
Son las 10 de la mañana según el reloj de mi buró.
Me acomodé en la cama para sentir ese delicioso cuerpo moreno que estuve disfrutando toda la noche.
-¿Estás despierta?
-Si era posible permanecer dormida con los toques en la puerta, con tus gritos no había forma de lograrlo.
-Anoche no te quejabas de mis gritos.
-Y a ti no pareciera enojarte el no dormir.
-Era más divertido anoche que cualquier cosa que pueda querer mi padre ahora.
La estaba abrazando por la espalda y mientras hablábamos acariciaba su abdomen y fui subiendo mi mano a sus pechos y pellizcaba suavemente sus pezones.
......
Ayer, mientras bailaba en el antro con una chica que me había gustado, está belleza se acercó y empezó a frotarse en mi espalda y termine volteando hacia ella. La chica con la que estaba al inicio era linda, pero está era irresistible con su piel morena y su cabello n***o, con unos pechos más grandes y una cadera ancha; no lo pensé dos veces antes de desviar mi atención a ella y olvidar a mi anterior pareja, que después de unos minutos se fue con cara molesta.
Mientras bailábamos pegaba más mi cuerpo al suyo y acariciaba sus caderas y su cintura, con mi nariz olía el perfume de su cabello y empecé a lamer su cuello. Ella giró su cara hacia mí y empezamos a besarnos, su lengua buscó entrar a mi boca y yo se lo permití y también busqué meter mis manos debajo de su blusa, me hizo muy feliz ver que no puso objeción.
Mientas la música seguía, se volteo para quedar frente a mí y puso sus manos alrededor de mi cuello y comenzó a besarme nuevamente, enredando sus dedos en mi cabello mientras mis manos apretaban su rico trasero.
Estuvimos bebiendo mientras bailábamos y también le pasé una pipa con marihuana. De por si, cuando empezamos a bailar estaba ofreciendo todo su cuerpo, después del efecto de lo que estuvimos consumiendo estaba completamente desinhibida, ella misma cogió mis manos y las puso en sus senos mientras bailábamos o las ponía en sus piernas y las iba subiendo sin preocuparse de levantar la falda ya de por si diminuta.
Sentí como me tomaron fuerte del brazo, era mi hermano.
-Vámonos, parece que habrá redada.
-Carajo, justo cuando me estoy divirtiendo.
-Traela y ya. Vámonos.
Yo no había dejado de bailar y nuevamente la tenía de espaldas a mi, así que le susurré al oído que debía irme, pero que podía venir conmigo; me separé de ella y le tendí la mano.
Salimos del antro y subimos a la camioneta que ya nos esperaba.
Al llegar a casa fuimos directo a la habitación. Mi hermano no perdió la oportunidad...
-Si quieren compañía, llámame.
-Claro que no, hoy es noche de chicas.
Pasé gran parte de la noche cogiendo con ella, cuando se nos bajó el efecto del humo arme otro porro y seguimos fumando y cogiendo hasta que el sueño nos venció, la verdad no recuerdo bien que hacía o en que momento me dormí.
Ahora tengo sueño, pero estoy bastante consiente, antes de que deba despedirla quiero jugar otro rato.
Me enderece en la cama al tiempo que la giraba para que quedara viva arriba; acaricié su cara y comencé a besarla y morder sus labios, mis manos recorrían su cuerpo y ella empezó a gemir cuando metí mis dedos en su v****a.
Bajé la cara y empecé a chupar y morder sus pechos y bajé con mi lengua hasta su clítoris que empecé a chupar sin sacar los dedos, que en ese momento ya eran 3 dentro de ella.
Sentí cuando llego al orgasmo y apretaba mis dedos dentro de ella. Cuando los saque los lleve a su boca e hice que los lamiera.
Me arrodillé en la cama y la puse de lado, con una de sus piernas sobre mi hombro y la otra entreis piernas ye acomode para frotar mi clítoris con su vulva.
Empecé con movimientos lentos, ella gemía y también movía la cadera, yo me empecé a frotar con más fuerza al tiempo que lleve sus manos a mis pechos y disfrutaba como pellizcaba mis pezones.
Me froté y me froté, cuando estuve a punto de venirme tocaron de nuevo la estúpida puerta.
-Nat, papá está furioso, será mejor que bajes.
-Carajo, Rick, dejen de tocar la puta puerta.
-Yo sólo te avisó, ya si quieres que suba él tú sabes.
Termine de restregarme con mi ligue de la noche y cuando terminé me paré de la cama.
-Será mejor que te vayas, tengo cosas que hacer.
-¿En serio?
-Si, que no oyes como joden con la puerta.
-Puedo esperar.
-Preferiría que no.
-Ok... entonces?
-Vístete y cuando bajemos te llevo a al puerta, de ahí puedes pedir tú Uber.
-¿Neta?
-Aja.
-Eres igual que un pendejo cualquiera.
-Claro que no, soy peor.
-Supongo que no me darás tu teléfono...
-Mira, ni siquiera te pregunté tú nombre, ¿Crees que me interesa llamarte luego?
Se cabreó en serio, empezó a vestirse rápido y maldecía en voz baja, cuando terminó caminó a la puerta.
-Te dije que bajaría contigo para llevarte a la puerta.
-No gracias.
-Bueno, así puedo quedarme otro rato en cama.
-Estúpida perra.
-Oye, la zorra ofrecida fuiste tú. Yo estaba con alguien más cuando llegaste.
Salió azotando la puerta de mi recamara, yo volví a recostarme.
Pasé la mano por mi sexo aún húmedo y olí el dulce sabor a una mañana de sexo.
Obviamente no la volvería a buscar y si me tocaba con ella, seguramente la ignoraría.
Pero bueno, es momento de una ducha y bajar a ver qué quiere papá, que además seguro me hará algún comentario respecto a mi acompañante nocturna, a él no le importa, pero mamá seguro me reprenderá.